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Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encuentra a la venta en librerías de México y en todo el mundo mediante Paypal en compra directa aquí en el blog.

jueves, 10 de marzo de 2016

CAPÍTULO CUATRO: LA SILLA VACÍA







Buen día, en cada obra de aquellos que vencemos muchas barreras y por fin podemos plasmar nuestros sentimientos en letras, se depositan muchas emociones, sueños y sobre todo esperanzas, hoy quiero agradecer especialmente a todos los que entre los diferentes temas que he tratado en las  publicaciones de este blog, le han dedicado tiempo a leer Para decir adiós: Las dos Princesas.

Millones de gracias a ustedes por permitirme compartir.

Hoy quiero presentarles el capítulo número cuatro, espero de todo corazón puedan comentarme tanto lo bueno y lo malo que van encontrado en la obra, para mi sus comentarios son invaluables pues al fin de cuentas publico para ustedes. 

Para quienes no hayan leído aún los tres capítulos previos comparto aquí el enlace para que les sea más fácil ubicarlos, solo hay que pinchar en ellos.





CAPITULO 4:
LA SILLA VACÍA.
Por fin es lunes, pensó  Laura, lo que significaba por fin la llegada del primer día de clases, justo lo que había estado esperando durante quince muy largos días, por fin Montserrat tendría el estímulo necesario para olvidar totalmente su tristeza y aunque no se lo dijo, tuvo la esperanza que con eso no volviera a realizar aquellas terribles preguntas.

Montserrat llegó hasta el cuarto de sus padres como lo hacia todas las mañanas, solo que esta vez mucho más temprano que como lo había hecho en los meses de vacaciones de verano, después del baño, su madre comenzó el ritual del peinado, cepilló perfectamente su cabello haciéndole un peinado de raya al lado derecho que fijó con varios pasadores, quedándole atrás una coleta que sujetó con una liga, a la pequeña no le quedó ni siquiera un solo cabello fuera de lugar, quien hubiera presenciado el esmero que Laura y Montserrat pusieron en aquello, habrían pensado que mas que tratarse de un peinado se trataba de una obra de arte, estaban absortas en la contemplación de su creación final, hasta que fueron sorprendidas por el ruido del claxon y los gritos de Javier y Javo quienes las urgieron a bajar, tomaron los lonches que habían sido preparados más temprano por Laura y se subieron al carro, Javo fue el primero que reclamó:

“Porque siempre tiene que ser lo mismo.”

Mientras le dio pequeños empujones a su hermana, continuó diciéndole:

“Cómo es posible que tardes tanto en peinarte, no te has fijado que sigues teniendo la misma cara de mono.”

Montse aguantó por un momento los reclamos, hasta que finalmente le respondió  con un ataque letal que sabía dejaría a Javo desarmado:

“Disculpa Javo se me olvidó que ya quieres llegar a la escuela para ver a Isabela”

Javo se puso de color rojo y no volvió a abrir la boca durante todo el camino.

En la escuela tanto Laura como Javier bajaron para hablar con las maestras, siempre hacían lo mismo cada inicio de ciclo escolar, querían conocer personalmente a las heroínas que lidiarían con sus pequeños durante toda la mañana, en esta ocasión se trataba también de una situación especial, tenían que estar muy al pendiente de como progresaba Montserrat en la forma en que lidiaba con su dolor, por lo que tenían que comentarle todo lo ocurrido a la maestra para que estuviera preparada por si surgían de nueva cuenta las preguntas.

A pesar de la urgencia de ambos de hablar con la miss Ale, nueva maestra de Montserrat, la noche anterior habían decidido hacerlo por separado para no tener que relegar a Javo y así evitar que éste se sintiera desplazado por las recientes atenciones a Montse, así que se dividieron la labor, Javier fue a hablar con la miss Sonia, nueva maestra de Javo, de quien tenían el antecedente de ser especialmente estricta, por lo que no sería una tarea muy difícil el pedir que exigiera el máximo esfuerzo del pequeño, quien a pesar de su gran inteligencia, acostumbraba distraerse frecuentemente hasta con el paso de una araña, el resultado de la plática con la miss Sonia fue tal como Javier esperaba, una persona lacónica que se limitó a responder todo con un sí o con un no, lo que en esta ocasión en vez de molestarle agradeció, porque afortunadamente para sus propósitos todo transcurrió muy rápido, Javier estaba muy interesado en no perderse la plática con miss Ale, por lo que al terminar la charla, se dirigió hasta el lugar en donde se encontraba Javo pensando en reprocharle porque había escogido sentarse en la esquina del fondo, hasta que al acercarse notó que desde ese lugar se tenía una vista perfecta del sitio en donde se encontraba Isabela, con una gran sonrisa se despidió de su pequeño, chocándole el puño, Javo aborrecía que lo besaran en público y en la escuela mucho más.



Javier salió del salón aparentando tranquilidad pero al notar que su hijo ya no lo veía corrió lo más rápido que pudo hasta el salón de Montse, el cual se encontraba en el piso inferior, al llegar se asomó por la ventana de la puerta y  vio que Laura ya hablaba con la miss Ale, saludó,  pidió permiso de entrar, cogió una silla y de inmediato se integró a la plática, Laura dijo para tranquilizarlo:

“Hemos estado hablando únicamente de lo que verán este mes en matemáticas, español y civismo.”

La cara de Javier tomó un tono de tranquilidad, estaría presente en la plática de lo verdaderamente importante, además notó que a diferencia de la miss Sonia, la miss Ale era una joven mujer que en todo momento los veía con una agradable sonrisa, aquello le inspiró mucha confianza para hablar de lo que tanto le preocupaba.

En ese momento Montserrat se encontraba ya dentro del salón de clases con el resto de las niñas, al inicio todo transcurrió tal cual como debería ser en un primer día de clases, se abrazó fuertemente con Rocío, a quien a pesar de ser una de sus mejores amigas no había podido ver durante todo el verano porque ésta se había trasladado fuera de la ciudad a la casa de sus abuelos, lugar en donde pasó las vacaciones enteras en compañía de sus primos. Después del fuerte abrazo comenzaron a platicar alegremente de todo lo acontecido durante el verano, de reojo su madre la veía con gran tranquilidad, verla tan contenta en compañía de las otras niñas reforzó su esperanza en que la vuelta al colegio tornaría todo a la normalidad, dejando atrás cualquier duda y cualquier sueño extraño.

Montse y Rocío, se encontraron con Ana, lo que llenó de gran alegría a la pequeña, ya que no solo era su mejor amiga, sino que para ella se trataba de la persona más divertida que pudiera existir en todo el mundo, y es que en verdad la niña era dueña de un humor excepcional y conocedora de tantas anécdotas divertidas, las cuales serían aun difíciles de encontrar en una persona de mayor edad, tenía unos ojos vivaces, cabello castaño y su tez blanca se encontraba adornada por una grandes chapas que a menudo hacían pensar a Montse que la tez de Ana no era blanca sino de color rojo.

Después de fundirse en un gran abrazo las amigas se dirigieron hacia donde estaba  Valeria y las cuatro dirigieron frías miradas a  Ava, Lara y María  quienes tal como en el sueño hablaban a gritos de todos los lugares que habían visitado en las vacaciones, así como también de los nuevos vestidos y tabletas que les habían comprado sus padres, sacando estas últimas para mostrarles a todos cada una de las espectaculares funciones que los aparatos tenían, el grupo de amigas de Montserrat  se separó un poco de las presumidas niñas, Ana en voz baja, lo cual hizo no por hipocresía, sino por precaución, ya que ella era una niña de complexión aun más menuda que la de Montserrat, comenzó a imitar la forma de hablar de Ava, quien tenía la complexión de una niña de diez años, estatura que ella usualmente presumía con gran pedantería, se debía a que uno de sus abuelos era alemán.

La imitación desató las risas de las otras tres pequeñas, ahora fue Javier el que volteó a ver a su hija y también comenzó a reír al ver la alegría que mostraba su niña, al darse cuenta de su distracción, se disculpó con la maestra tosiendo apenado, su plática prácticamente había concluido, ya la habían puesto al tanto de toda la situación, así que se despidieron de ella y le pidieron permiso para despedirse de Montserrat, ella aún se encontraba muy animada por las ocurrencias de Ana, quien ahora imitaba a Lara, haciendo un tono de voz grave como el que tenía la pedante niña, sus padres llegaron hasta donde su hija se encontraba y le dieron un fuerte y largo abrazo, pero tuvieron que separarse porque miss Ale, dijo con un tono muy respetuoso pero enérgico:

“Muy bien, es hora de comenzar las clases”.

Montserrat se encontraba tan contenta, que la partida de sus padres no le entristeció tanto como le ocurrió el año pasado, miss Ale se presentó comentándoles a todos que si le escuchaban un raro acento era porque a pesar de ser originaria de la ciudad de México, por el trabajo de su padre, quien era médico, tuvieron que trasladarse prácticamente desde que ella nació a un pueblo llamado Cusihuiriachi en el Estado de Chihuahua, al escuchar aquello todos los niños soltaron una carcajada, resultándoles muy simpático tanto el nombre como la forma en que lo mencionó su nueva profesora, quien al notar dicha reacción en sus alumnos, sonrió y sin ninguna pena volvió a repetirlo, consiguiendo de nuevo las risas de todos los pequeños.

Montse pensó que miss Ale parecía una persona realmente simpática, lo que le hizo sospechar que aquel seria un año escolar muy agradable, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la maestra les solicitó que ahora les correspondía a cada uno de ellos presentarse, les dijo que tendrían que decir sus nombres, lo que era  común al inicio de un nuevo curso, pero agregó que cada uno tendría que decir además cuál sería su helado favorito si ellos pudieran crear cualquier nuevo sabor. 

El barullo no se hizo esperar todos empezaron a gritar cosas como helado de pelos de camello, helado de pastel de chocolate, helado de sapo panzón, y cualquier sabor tan ilógico como su imaginación pudiera poderles hacer pensar, la maestra tuvo que llamar al orden recordándoles que hablarían por turnos y recordarles que antes de decirles a todos el sabor del helado, no deberían olvidar mencionar su nombre para presentarse, Montse pensó que aquella era la presentación más genial que podría haber tenido en un ciclo escolar, definitivamente este no sería un curso cualquiera, pues se notaba que la miss Ale no era una maestra ordinaria. 

Montse esperaba con ansia que llegara su turno y sobre todo esperaba el de Ana, para ver que sabor tan magnífico era el que con su ingenio podía inventar su querida amiga,  aquello la llevó a pensar que por su parte también quería divertir a todos y decir algo fuera de serie, estaba entretenida pensando en eso cuando todos vieron que Lara levantaba la mano queriendo llamar la atención del grupo entero, miss Ale le dio la palabra y la pequeña, quien lucía demasiado arreglada para una niña de su edad y con tal arrogancia que solo podía tener quien llevara ya décadas de vida, dijo:

 “Miss, por si no la sabía, en este colegio tenemos por costumbre decir a que lugares fuimos de vacaciones, ¿acaso este año no lo haremos?”

La maestra la vio directamente por un momento y le respondió dulcemente:

“Tú puedes mencionarlo, si así es como lo quieres.”

Después de una pequeña pausa, vio al resto del grupo y agregó amablemente:

“Para el resto no es necesario, si no lo desean.”

La niña se sentó pero antes, casi gritando, mencionó:

“Es que les será muy divertido escuchar lo lleno que estaba Eurodisney y lo magnifico que fue el crucero.”

Sin hablar, Ana imitó la forma en que se expresaba Lara, de inmediato Rocío, Valeria y Montse le respondieron con una gran sonrisa, pero después de hacerlo, inconscientemente Montserrat volteó hacia atrás, queriendo compartir de manera cómplice aquella alegría con alguien más, fue entonces cuando la pequeña pudo notar por primera vez en el transcurso de esa mañana, que  la silla a la cual había dirigido su mirada se encontraba vacía, de inmediato comenzó a repasar cada uno de los lugares para verificar quienes se encontraban ahí, cuando terminó de hacerlo comprobó que efectivamente quien no se encontraba presente era Angélica.

Angélica era una robusta niña que usualmente era atormentada por Lara y sus amigas, lo que le había ocasionado que fuera especialmente retraída, no logrando establecer una real amistad con ninguno de sus compañeros, ni siquiera con Montse.

El no encontrar a Angélica en su lugar, transformó toda la alegría que hasta ese momento había tenido Montserrat en una terrible preocupación, la pequeña se preguntó cuál era el motivo por el que su compañera no se encontraba en el salón de clases, estaba tan absorta en sus pensamientos que no notó que había llegado su turno para la presentación, aun se encontraba volteando con la mirada fija hacia la parte de atrás del salón en donde se supondría tendría que estar sentada la tímida niña, cuando escuchó que miss Ale, repetía fuertemente su nombre, y es que tras la plática con sus padres, la maestra identificaba ya perfectamente a la niña, para cuando tuvo la atención de la desconcertada pequeña, la maestra le repitió gentilmente:

“Montse es tu turno, por favor preséntate para que todos tus compañeros nuevos escuchen tu nombre completo.”

Pero la pequeña en vez de presentarse, preguntó llena de angustia:

“Miss Ale ¿qué pasó con Angélica, por qué no ha llegado aún al salón de clases?”

La maestra observó intrigada a Montserrat, pues no sabía de qué hablaba la pequeña, lo que fue notado por la niña, quien entonces agregó:

“Angélica, la niña que debería estar sentada en ese lugar.”

Miss Ale, dirigiéndose hacia su escritorio, respondió:

“Debo suponer entonces que Angélica era una compañera de ustedes el año anterior, bien, vamos a ver si se encuentra en la lista.”

Señalándole después de haber revisado en dos ocasiones la hoja de papel:

“No, no hay ninguna Angélica, de hecho me parece que no falta nadie, en la lista aparecen veintidós alumnos y veintidós niños son los que se encuentran presentes.”

Al ver que la cara de la pequeña comenzaba a demostrar angustia y toda vez que había sido advertida de las preocupaciones que la aquejaban, mis Ale señaló llena de seguridad:

“No debes preocuparte por ella, pequeña, seguramente se cambió de escuela a una que esté más cerca de su casa o incluso puede ser que se haya mudado de ciudad, así como yo me mude de México a Cusihuiriachi.”

Todos rieron, aquello fue dicho por la maestra con la expresa finalidad de lograr que la pequeña Montse olvidara sus preocupaciones, pero esto no resultó como esperaba, la única que no se rió fue precisamente Montse, quien ni siquiera cambió la expresión de su angustiado rostro, entonces miss Ale pensó que lo mejor era seguir con la actividad, y le dijo primero al grupo y luego a la pequeña:

“Bueno como todos han escuchado, ella es Montserrat, ahora todos estamos intrigados por saber cual sería ese magnífico helado que sería  su favorito.”

Con notable apatía Montserrat solo respondió:

“Chocolate.”

Era entonces el turno para Ana, pero lo que la pequeña niña dijo, a Montse ya no le importó, aún se encontraba sumida en diferentes preguntas que apuntaban a saber el por qué Angélica no se encontraba en el salón de clases.

¿Se habrá mudado a otra ciudad?

¿Se habrá cambiado solamente de escuela?

¿Se encontrará enferma?  
  
¿Acaso habrá muerto?


5 comentarios:

  1. Amigo J.F.Dominguez hoy tengo el alma dolorida por lo acontecido con nuestra comunidad y a la vez feliz porque abri una nueva para que siga posteando todo aquello que desee.
    Sudando Sentimientos
    Y mi blog es http://sudandosentimientos.blogspot.com/
    Haga me el favor de aceptar la invitacion e ir a la comunidad ya que ahi explico lo sucedido, gracias nuevamente por su tiempo.

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  2. Que hermosa historia amigo gracias por compartir la historia jeje el helado de sapo panzon a de saver rikooo jejeje un gran saludo pero angelica se fue de viaje jeje es mejor que muerta.. yo tube muy mala espericia en mi escuela ya que me aplicavan el bulin antes no lo llamavan asi jeje asi que yo era muy nerviosa mis manos sudavan y siempre e tenido un leve temblor en mis manos quizas por el medicamento que tomo soy epeletica y son medicamentos controlados pero volviendo ala escuela cuando faltava esa compañera yo era feliz jeje ya que le tenia un miedo jeje pues felicidades corazon ya que gose tu historia abrasitos!! ❤️ R.CH.

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    1. Espero jamás probar ese sabor de helado jajajaj muchas gracias por tus palabras, me alegra que te haya gustado la historia, yo en algunos momentos también sufrí de cierto grado de acoso escolar por la obesidad desgraciadamente también lo cometí y eso me ha marcado más que el haberlo padecido, los niños pueden ser muy crueles. Saludos afectuosos

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  3. Es importante la sensibilidad de
    las personas y más cuando son niños ..es una etapa de transición
    importante de ahí el poner al tanto
    a la maestra sobre lo que le había acontecido a Montse. Y queda pendiente la respuesta sobre la amiga de Montse .
    Saludos...

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    1. Muchas gracias por el generoso regalo de tu tiempo, efectivamente es una etapa de transición muy complicada, de niño me tocó cambiarme de residencia cuando estaba en la primaria y el adaptarse a una nueva ciudad y una nueva escuela fue un poco complicado. Saludos

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