Bienvenidos.

Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela, Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encontrará a la venta a partir de febrero de 2017 en librerías de México y en todo el mundo en versión digital vía Amazon.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El oscuro arte de tragar sapos.




Muy bueno días muchas gracias por estar nuevamente de visita en el blog de Para decir adiós: Las dos Princesas, novela respecto a la cual sigo sin noticias de Endira Editorial, por lo que desgraciadamente creo que será prácticamente imposible poder tenerla lista en el transcurso de septiembre, espero que este sea el ultimo retraso y a más tardar en octubre la novela pueda estar por fin en aparadores.

Uno de los más grandes orgullos literarios de México, lo fue Carlos Fuentes, el cual como una mente ilustre no solo se limitó a plasmar las ideas de su prospera imaginación, sino que en numerosas ocasiones su pluma dejo ver una crítica feroz a la sociedad y la política mexicana, es respecto a esta ultima que acuñó una frase inmortal.

“La política en México es el arte de tragar sapos sin hacer gestos.”

Al llegar al ideario popular la frase ha tomado un tenor un poco más vulgar, siendo ahora mencionada también como.

“La política es el arte de comer mierda sin hacer gestos.”

En ambas versiones se refiere a lo mismo, para llegar lejos en la política mexicana, en numerables ocasiones tendrás que dejar atrás tu dignidad y orgullo para soportar el amargo trago de la humillación, el mal trato, la derrota y las vejaciones.

Para los políticos mexicanos, si son disciplinados y “tragan sapos” estoicamente, la vida les dará la posibilidad de la revancha, otorgándoles el poder necesario para en su momento poder convertirse en los nuevos victimarios que les llenaran el buche de batracios a otros “políticos”.

Esta enseñanza, la cual por supuesto Fuentes describía como un muy fino insulto, pasa de generación en generación de los nuevos políticos, los que además de practicar la lisonja, usualmente aguantan cualquier trato despótico con tal de ocupar un puesto.

En Chiapas hace poco se dio un ejemplo que clarifica lo anterior, en un arrebato de furia, el actual gobernador, Manuel Velasco, propinó una bofetada a un colaborador suyo, dicho acto fue realizado en un acto público ante cientos de personas, de las cuales una de ellas lo grabó en vídeo y lo hizo del dominio popular.

En el colmo de frivolidad que impera en este Estado, días después en un nuevo acto público, el Gobernador llamó a su colaborador a quien le pidió una disculpa y le pidió que le propinara una cachetada delante de toda la gente, el empleado ahora simuló pegarle al político ante la risa de los presentes, meses después tan deplorable sujeto fue nombrado titular de la Secretaria Particular del Gobernador.

El indigno joven tragó sapos y logró su vil cometido.

Desgraciadamente lo anterior ha permeado más allá del ámbito político instalándose en la cultura del mexicano, haciendo socialmente tolerable el despotismo patronal o el instaurado por cualquier figura de autoridad.

En mis años universitarios conocí a un maestro que humillaba a sus alumnos, al grado de llamar prostitutas a todas las mujeres que estaban en su clase y poniendo sobrenombres a cualquiera del que quisiera burlarse, jamás olvidaré cuando nos advirtió:

¿Si alguien quiere quejarse de mi forma de tratarlos deberá hacerlo con el titular del departamento de anatomía y el titular del departamento soy yo?

Por supuesto ninguno de nosotros realizó una queja del trato al que fuimos sometidos por el tiránico instructor, quien llegó al grado de maltratar físicamente a algunos compañeros.

Él se ufanaba de ser el filtro que separaba a los buenos médicos de los aspirantes a médicos, recuerdo que en ese tiempo me pregunté  ¿De qué tamaño era la aspiración de mis compañeros por llegar a ser médicos, que permitían aquellas humillaciones?

Por mi parte a escasos cuatro meses, opté por hablar con mis padres para anunciarles lo que yo sabía de antemano, aquella no era mi vocación y no pasaría mi vida haciendo algo que no me gustaba, afortunadamente conté con su apoyo con la única condición de terminar todo el primer año.

En el transcurso de ese año, vi como varios compañeros –los cuales tenían la capacidad necesaria- fueron dejando atrás su aspiración de convertirse en médicos al no tolerar el trato inhumano al que éramos sometidos por el remedo de maestro llamado Ramiro Montemayor.

Entre ellos recuerdo a un compañero que sobresalía en el resto de materias, pero al ingresar a aquella clase de anatomía del doctor Montemayor, comenzaba a temblar de pavor, aquel nerviosismo lo hacía tartamudear al responderle por lo que el “maestro” le nombró el “Idiotita de la clase” sobrenombre con el que le siguió llamando, incluso al pasar la lista diariamente,  hasta que el joven no soporto más y optó por renunciar a su sueño.

Seguramente habrá quien conciba que se deban soportar humillaciones para alcanzar las metas, o que justifique el “castigo” despótico como una actitud necesaria para hacer emerger el talento y el carácter, pero en mi concepción personal está primero la dignidad que cualquier aspiración y están primero la decencia y el respeto como promotores de la capacidad.



Por supuesto ahora que soy padre, sé que si alguna vez en el trabajo tuviera que enfrentar un trato así probablemente tendría que sortear por un tiempo la humillación para no dejarlos sin la debida manutención, pero jamás lo haría por conseguir un ascenso ni por alcanzar un sueño.  


Siempre le pido a la vida que jamás me permita tragar sapos sin hacer gestos. 

martes, 23 de agosto de 2016

Nosotros los mexicanos, el verdadero escuadrón suicida




Buen día, me complace saludarlos y agradecerles nuevamente la lectura de mi novela, Para decir adiós: Las dos Princesas, hoy haré una pausa a la publicación de los capítulos para charlar de un tema que me ha alarmado.

Además de la incipiente carrera como escritor, mi profesión, la cual por lo pronto ocupa la mayor parte de mi tiempo y paga las cuentas básicas, es ser abogado, platico lo anterior porque para lo que hoy quiero charlarles partiré de la definición más básica que en las aulas se nos enseña para definir a la justicia.

“Dar a cada quien lo que merece.”

En resumidas cuentas lo anterior se traduce como: Es justo otorgar un castigo o pena a aquel que se lo ha ganado a través de sus actos.

El gran problema del derecho, más allá de la moral natural, es que a alguien, o algunos,  les toca definir qué es lo que cada cual merece.

De ahí radica mi gran decepción con la ley y el derecho, puesto que al final de cuentas puede ser convertido en uno  de los instrumentos para que aquellos que ostentan el poder, político y económico, sigan con él.

Tal como ocurre con la historia, la ley es escrita por los que ganan, es definida por el grupo dirigente y en atención a sus muy particulares intereses.

Sin embargo y a pesar de ello, creo que la ciencia jurídica, incluso más allá que cualquier otra ciencia, es la que nos separa del resto de los animales y por lo mismo es la que ha permitido el desarrollo de la humanidad.

Ningún avance tecnológico o científico hubiera podido organizarse en una sociedad sin reglas básicas, es decir en la barbarie.

De surgir como un conjunto de normas divinas señaladas por “dios” a través de sus representantes terrenales, la ley pasó a ser fijada por un solo individuo hasta finalmente establecerse en instrumentos elaborados colectivamente por representantes ciudadanos que incluso deben plasmar en ellos máximas universales aceptadas mundialmente como derechos básicos y naturales del individuo.

No se asusten, esto no va de una clase técnica de derecho.

Tal como ocurre con las normas jurídicas, creo que la democracia no es lo ideal, pero por lo pronto es lo mejor que tenemos.



George Bernard Shaw, una de las mentes más brillantes del siglo pasado, señaló dos pensamientos demoledores al respecto:    

“La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.

“La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente.

En México esas frases se aplican a la perfección,  tal como lo hace el concepto básico de justicia,  puesto que este pueblo auto victimizado que prefiere culpar al “diabólico” gobierno de todos nuestros males, tiene únicamente lo que en realidad se merece.


Va un ejemplo muy claro de lo anterior:

En mi estado natal, Chiapas, allá por el año 2000, venía el cambio de gobierno, los candidatos eran por el oficial PRI, un tipo timorato y medroso, por una alianza opositora, un bravucón salido también del PRI, quien al no haber sido ungido con la candidatura oficial, renegó de sus antiguos aliados y se hizo pasar por disidente.

El meollo del asunto no es el cambio de partido, sino que al sujeto en cuestión en el transcurso de la campaña electoral, se le demostró haber falsificado su título profesional, con lo cual anteriormente a dicha campaña había ocupado indebidamente  un cargo que exigía constitucionalmente  ser para su ejercicio un licenciado en derecho.

De inmediato la ciudadanía, catalogó aquello como “pecata minuta”, minimizando el inmoral y delictivo acto de Pablo Salazar Mendiguchía, señalando que para ser gobernador no se necesitaba ser abogado, el falso abogado de inmediato se victimizó señalando que todo aquello eran argucias del partido oficial.

Al final los borregos chiapanecos se volcaron a las urnas para votar por el “disidente” falsificador, teniendo como resultado seis años de un pésimo gobierno en el que los recursos públicos fueron dilapidados.

Llego 2006 y con ellos una nueva elección para elegir gobernador, nuevamente había un candidato del PRI oficial, un tipo  prepotente ligado a los más viejos vicios del poder, por otro lado por parte de una alianza opositora, nuevamente un disidente del PRI que al no ser ungido con la candidatura oficial, abandonó al partido que lo vio crecer, nuevamente y como si la terrorífica historia se repitiera, su traición no era el punto a discusión, sino que era públicamente sabido que Juan Sabines Guerrero, es un adicto a las drogas, incluso los contendientes le retaron a pruebas de antidoping a las que el por supuesto se negó.

De nueva cuenta la población chiapaneca fue mansamente a votar por su candidato rebelde y por desgracia el resultado fue peor que el acontecido antes, uno de los gobiernos más desastrosos de los que Chiapas tenga memoria, abusos de poder, desvío de recursos, endeudamiento del estado y todo aquello perpetrado por una banda de adictos. –Pueden creer que actualmente dicho sujeto en vez de estar en prisión es el cónsul del gobierno mexicano en Orlando, Florida-

Lo lógico sería pensar que el sufrido pueblo Chiapaneco aprendió su lección, les estoy hablando del estado más pobre de México, del que cuenta con los mas deficientes servicios de salud y educativos, pero por increíble que les pueda parecer no fue así, cuanta sabiduría había en tus palabras Bernard Shaw.

En 2012, los candidatos fueron; por el partido oficial un jovencísimo candidato venido del partido yuppie verde ecologista y por la coalición opositora una candidata que acababá de renunciar al PRI por no ser ungida con la candidatura oficial, aquí las pocas voces inteligentes advirtieron sobre la inexperiencia y frivolidad del candidato oficial, el cual había llegado a Chiapas ex profeso a ocupar cargos públicos legislativos  que le permitieran ir construyendo una carrera con miras a la gubernatura, sin embargo se trata de un tipo sin arraigo, frívolo y sin experiencia en la administración pública.    

Es posible que no lo crean, pero el superfluo candidato, que se vendió a sí mismo en su publicidad como “El güero” (es decir, el rubio) bailando en los eventos políticos entre una población mayoritariamente de tez oscura, fue quien resultó electo.

A cuatro años las consecuencias son palpables, un gobierno desastroso que tiene hundido a Chiapas en una crisis de la cual pasarán décadas antes de que pueda volver a ponerse de pie, simplemente en mi estado actualmente no hay gobierno.

Esta historia se repite en todo México y en cada caso podemos detectar plenamente  a los culpables y observar cómo son siempre los mismos, los villanos de esta historia no visten lujosos trajes y se sientan en cómodas oficinas climatizadas, ellos se cuentan por cientos de miles y trabajan de sol a sol para mal alimentar a sus familias.

Los culpables evidentemente somos los ciudadanos que nos hemos permitido llegar a tales consecuencias, los cuales comprando espejitos volvemos a vender cada seis años nuestro futuro.

Muchos de ustedes podrán pensar que en los casos descritos con anterioridad se votó por el menos malo, pero eso sería engañarse y caer en una victimización y autocomplacencia, puesto que en cada elección hubo más opciones, existió la posibilidad de votar por uno de los candidatos de los llamados partidos pequeños, en cada caso era nuestra responsabilidad investigar quien entre ellos era el mejor y haberle otorgado nuestro voto.

Este domingo, una periodista reveló que en la tesis presentada en la universidad por Enrique Peña Nieto, actual presidente de México, se plagió más de un 20 % de su contenido, lo que de inmediato ha sido minimizado, demostrando que aquí la corrupción es algo cultural, es algo penosamente arraigado.

Muchos minimizan lo anterior  a través de memes, denostando la nota con expresiones como:

“Equipo de investigación periodístico revela que el presidente de adolescente se robó un beso”

“Equipo de investigación periodístico revela que el presidente cuando era niño quedó a deber un refresco”

Señalando que el plagio presidencial no es en realidad un acto grave y que fue realizado por un inocente muchacho en su época estudiantil.


En México gustamos de creer que nuestra condición está  fijada por  un negro y ancestral destino, que somos inocentes víctimas de los demonios disfrazados de políticos que nos atormentaran por siempre, sin darnos cuenta que nosotros mismos somos quienes nos hemos convertido en un escuadrón suicida.     

  

viernes, 12 de agosto de 2016

Hormigas en Francia







Les deseo un fenomenal fin de semana, muchas gracias por estar aquí de nueva cuenta, hoy tengo mucho que agradecer dado a los favorables y mus amables comentarios que han vertido sobre los dos capítulos de Para decir adiós: Las dos Princesas que he publicado esta semana, como le comentaba a las personas que fueron tan gentiles de hacerlos: Sus palabras son combustible puro para seguir andando en dirección a los sueños.

Entre todos los valiosos comentarios, hay uno que quiero reproducir de alguna forma aquí porque me parece que en él se plasma mucho de lo que para mí es la magia a la que podemos aspirar en el mundo real, esta es la fantasía.

Una amiga comentaba que en el seno de su familia, en un momento difícil, ella les manifestó,  que en su propio jardín había descubierto una piedra mágica a la cual podrían contarle todos sus secretos y ella te respondería, por supuesto la roca se convirtió en algo especial para ellos, como ella misma me dijo, no es que la piedra fuera la más hermosa del mundo, sin embargo para su familia la fantasía permitió que un objeto ordinario se convirtiera en la más bella de las rocas.

Lo ven, ¿quién puede decir que la magia no es capaz de transformar las cosas?

Agradezco infinitamente la confianza para narrarme esa anécdota especial, sobre todo porque el leerla me hizo rememorar uno de los momentos más mágicos de mi propia vida.

En alguna otra ocasión, aquí mismo en el blog he tenido la oportunidad de referirme a mi madre, hoy nuevamente me resulta obligado porque ese momento mágico fue producido y compartido por ella.

Si han tenido la oportunidad de ver la película de La princesita, basada en el libro de Frances Hodgson Burnett, podrán tener una idea de lo que les narraré a continuación.

Mi abuela materna, era una persona de un carácter férreo al extremo, al grado que al no poder controlar las travesuras y ocurrencias de mi madre –las propias de una niña- , la mandó a un internado cuando apenas tenía seis años, separándola de su padre –lo que ella más amaba-, en dicho internado al cuidado de monjas, ella pasó parte de su educación primaria.

Mi madre con mi hermano mayor.


Mi abuelo, un excelente ser humano, pero un poco tibio a la hora de enfrentar problemas, permitió que se le separara de su hija, a pesar de ser también lo que el más ama. En dicho internado mi madre hizo grandes amigas que conserva aún hoy día, pero tuvo que enfrentar la lejanía de la familia y la severa educación de las monjas.

Al regresar a casa y ya siendo una adolescente, mi abuela volvió a enfrentarse con el carácter de mi madre y nuevamente las consecuencias fueron las mismas, ella fue enviada nuevamente lejos de casa, para vivir con unos parientes en el estado de Michoacán y cursar ahora ahí la secundaria, mi mamá aun conserva uno de los temores provocados en esa época.

Al terminar la secundaria hubo un nuevo regreso y un nuevo envío lejos de casa, ahora a la ciudad de San Cristóbal en su natal Chiapas para estudiar la preparatoria.  

Como verán, tal como ocurre con Sarah la protagonista de la historia referida, mi madre fue enviada siempre lejos de casa, con la diferencia que a la princesita la mantuvo ahí el destino y a mi madre, mi abuela.

Aquello por supuesto hizo sus secuelas en el carácter de mi madre, quien a pesar de su carácter afable y alegre, en el fondo teme el rechazo de las personas que más quiere.
Desde mi nacimiento, ella me dio todo el cariño y protección que hasta cierto punto a ella le fue negado, y entre muchas otras cosas me regaló una hermosa fantasía.

Cuando yo tenía entres dos y tres años, un día mí madre me dijo que cuando ella era niña había tenida una amiga, de hecho era su mejor amiga y que ella ahora quería conocerme.

La amiga en cuestión no era una cualquiera, sino que lo era una hormiga que venía de Francia, a la cual yo no podría ver por lo pequeña que era pero podría charlar con ella a través de la amorosa voz de mi madre.

Día a día la hormiga platicaba conmigo, narrándome sus aventuras y sus viajes, haciéndome mimos y logrando que mi vida fuera aún más feliz de lo que ya era.



Aquí estoy yo, Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana. 



Así pasaron los años hasta que fui dejando aquella inocencia que me permitía creer que mi amiga era totalmente real, odio reconocerlo, pero llego un día en que de alguna forma parte de la magia se marchó, yo ya estaba plenamente convencido de que la hormiga era solo mi madre, ella al percatarse de ello y al considerar que a los cinco años ya no era prudente tener una amiga imaginaria decidió que era hora de decir adiós.

Mi mejor amiga se presentó ante mí con la terrible noticia de que no volvería a hacerlo más, que tendría que partir y no podría volver a mi lado.

Le dije adiós para siempre a mi amiga, la hormiga que venía de Francia, mientras los ojos de mi madre se llenaban de lágrimas.

Ahora, estoy convencido que sin importar que se tratará de mi madre y no de una hormiga parisina parlanchina, para mí, mi diminuta amiga fue real y me regaló comprensión, atención, mimos y su amistad.


Gracias hormiguita.



lunes, 8 de agosto de 2016

Publicaciones de la semana del 1 al 5 de agosto.





EL ÁRBOL DE MI VIDA.

Filósofos del internet nos comparten citas, de las cuales ni siquiera podemos confiar sobre su autenticidad, en las que nos dicen; vive sin dejarte limitar, de todas formas al final morirás.

En cierta forma tienen razón pero dejan de tomar en cuenta lo que para cada uno constituyen las raíces del árbol de nuestra vida. 
En el blog el artículo completo: 




PRECAUCIÓN MUSAS TRABAJANDO, "SEGUNDO CONCURSO". 

¡Segundo Concurso Para decir adiós: Las dos Princesas!
Podrás ganar un ejemplar totalmente gratis, incluidos gastos de envío, solo tienes que desempolvar tu vieja libreta de historias, despertar a las musas y crear un fenomenal personaje.
Todos los datos en el blog.
Además el personaje ganador aparecerá en el tercer libro de la saga con crédito total para su autor. ¡Totalmente fenomenal!

viernes, 5 de agosto de 2016

Precaución musas trabajando. Segundo Concurso PDALDP creación de personaje




Les deseo un excelente fin de semana a todos los amigos que me hacen el enorme favor de seguir éste blog de mi novela, Para decir adiós: Las dos Princesas.

Como comentaba el miércoles pasado, Endira editorial me ha dado la buena noticia que el proceso va viento en popa y por tanto es casi seguro que el libro estará siendo publicado en tiempo, justo para finales de septiembre o inicios de octubre.

Al tener una fecha cierta en la que podré tener mi novela por fin en las manos, puedo entonces dar el punto de partida al “Segundo Concurso Para decir adiós las dos Princesas” para hacerse acreedores de un ejemplar totalmente gratis incluidos gastos de envío.



El primer concurso fue ganado por mi amigo Julián Velcardo, quien nombró a uno de los cuentos cortos publicados en el blog, historia que antes tenía el desatinado título de “El cobarde Montemayor” y que ahora se nombra gracias a Julián como “El reflejo del espíritu”, para aquellos que les plazca leer dicha historia pueden hacerlo en el siguiente enlace.


Como resulta obvio aún no he podido hacer entrega de la novela al ganador pero pronto estaré en condiciones de hacerlo, ahora es tiempo de dar paso al “Segundo Concurso”, esta vez se relaciona con el dibujo y la literatura.



Todos los que quieran participar y ganar un ejemplar dedicado de Para decir adiós: Las dos Princesas, deberán crear un personaje fantástico (puede ser humano, elfo, hada o cualquier criatura mítica)  y enviar los datos a paradeciradioslasdosprincesas@gmail.com.

Los datos a enviar son:

  • Nombre del personaje.
  • Descripción del mismo.
  • Una muy breve biografía de su creación.
  • Una ilustración del personaje.


No importa que sientas que no tienes gran habilidad para la ilustración, puesto que lo importante es el conjunto, no solo el aspecto gráfico.

Además deberán incluir sus datos de contacto:

  • Nombre completo.
  • Dirección a la que se enviará el libro.
  • Nombre de la persona a la cual se dedicará el libro en caso de resultar ganador.

Además eso no es todo, tú creación aparecerá en Para decir adiós: El Tercer Reino, otorgándote totalmente el crédito de la misma dentro de la publicación del libro.



Espero que pongas a trabajar a las musas y te animes a participar.
Muchas suerte y que ganen los mejores.

¡OH! ¿Dije que ganen los mejores?

Es porque habrá premio para dos primeros lugares y tres menciones especiales.

Saludos y muchas gracias por el apoyo.


Sigo haciendo extensiva la invitación para que se unan a mi comunidad de G+: Reino Etéreo: Literatura, cómics, cine y fantasía, en la que podrán encontrarse con otros amantes del cine, fantasía, cómics, poesía y literatura, pueden unirse  a ella en el siguiente enlace. 

miércoles, 3 de agosto de 2016

El árbol de mi vida




Bienvenidos, hemos llegado al octavo mes de este año 2016, muchas gracias por seguirme acompañando en esta aventura que está próxima a cumplir un año de haberse iniciado, no tengo como agradecer el invaluable apoyo que han estado otorgándole a este blog.

Con mucha alegría les comparto que Endira Editorial me ha enviado ya las propuestas de portada y maquetación y diseño final de Para decir adiós: Las dos Princesas, imágenes que comparto aquí en el blog, sin embargo las mismas no serán las que sean usadas puesto que se decidió un cambio en la tipografía para hacerla más acorde a la temática del libro, en cuanto me envíen las nuevas propuestas las compartiré con todos ustedes.




Con lo anterior es muy factible que el libro pueda estar a la venta en el transcurso de septiembre u octubre, lo cual me llena de alegría porque por fin podré verlo en estantes de las librerías.

En otro tema y para todos aquellos amantes del cine, fantasía, cómics, poesía y literatura, hago extensiva la invitación a la comunidad de G+: Reino Etéreo: Literatura, cómics, cine y fantasía, a la cual pueden unirse en el siguiente enlace:


En el transcurso de las dos semanas anteriores la actividad en el blog se vio disminuida por una razón, en mi trabajo tuve un periodo vacacional que coincidió con el de mis hijos y mi esposa.

Este espacio es de suma importancia para mí, pero he intentado que a pesar de ello no llegue a convertirse en una obsesión que me haga “robarle” horas de mi tiempo a mi familia.

Por supuesto que cada nueva visita a este espacio me alegra sobremanera pero he intentando que no me inquiete el llegar a determinado número en un tiempo especifico, hace un tiempo leía sobre otro bloggero que refería que para llegar a un rotundo éxito en su blog había sacrificado a familia y amigos, dedicando todo su tiempo a sus publicaciones, lo que le había llevado a un número impresionante de visitas, por supuesto como toda forma de pensar es respetable, sin embargo en lo personal mis prioridades son otras.

Habiendo aclarado él porque de esta corta ausencia, me gustaría hablares de algo relacionado pero que tiene mucho que ver con la obstinación humana, por no llamarle de otra forma más dura como “estupidez humana”.

Como comentaba en la publicación dedicada a los médicos, hace unas cuantas semanas me vi envuelto en un padecimiento un poco raro –pero afortunadamente nada grave y sin secuelas- que me llevó a replantearme algunas cosas de mi vida y recordar sucesos vividos de los cuales tristemente no aprendí, pero como bien dice el dicho usado en México: “Nadie escarmienta en cabeza ajena.”

Hace algunos años la abuela de mi esposa, quien padecía desde hacía ya tiempo de diabetes, tuvo un cuadro clínico muy complicado que la hizo pasar varias semanas en el hospital al borde de la muerte.

Al salir le fue encomendada a la familia vigilar que fuera sometida a una rigurosa dieta, la cual no solo le permitiría no recaer sino mejorar su expectativa y calidad de vida.  

En las primeras semanas el régimen fue seguido al pie de la letra, pero al cabo de unos días la disciplina se relajó y no faltaron los familiares que decían:

“Déjenla comer lo que quiera, que disfrute de la vida”

Recuerdo claramente, haber pensado en esos momentos, que si yo me encontrará en esa situación actuaría totalmente diferente, puesto que para mí es más importante pasar más años al lado de mi familia que estar un corto tiempo gozando de pasteles y chocolates, lo primero constituye  para mí disfrutar realmente de la vida.

La historia de la abuela de mi esposa, terminó de la única forma en que podía acabar, al poco tiempo vino una nueva crisis de la cual ya no pudieron salvarla y lamentablemente falleció, nuevamente no faltó quien con gran “sabiduría” dijo:

“Al menos no se privó de lo que le gustaba y disfrutó de sus últimos días”

Desgraciadamente y a pesar de mis críticas, no aprendí de aquella experiencia, en lo personal seguí sin cuidarme de ninguna forma, desvelándome, sin hacer ejercicio y comiendo en exceso, al poco tiempo mi cuerpo me pasó la factura.

En 2014 tuve que ser internado algunos días en un hospital público ante la preocupación de mis hijos y de mi madre, al resolverse la situación me prometí que en mi no pasaría lo que ocurrió con la abuela de mi esposa, que yo sí tendría la suficiente “sabiduría” para atender lo que era realmente importante.

Al cabo de dos años y con casi doce kilos más, volví a verme en problemas de salud, principalmente por las mismas razones, la estupidez humana.  

Sin lugar a dudas lo más importante en mi vida es mi familia y el tiempo que pueda pasar con ellos, sin embargo en los actos no he cuidado mi forma de comer y la actividad física que debería seguir para mantenerme sano.

Mis acciones han dicho otra cosa que mi pensamiento, por mis actos he demostrado hasta ahora que lo más importante para mi es satisfacer el efímero placer de la gula, es decir en otras palabras, ser un tragón.

Como un alcohólico que debe reconocer en primer término su enfermedad para enfrentarla, creo que en esta ocasión lograré cambiar muchos de mis hábitos, puesto que por primera vez he reconocido que tengo un problema con la comida.

Todo esto lleva a la estupidez humana que nos hace negar lo verdaderamente importante mientras nos refugiamos en fugaces placeres.

Este año ha circulado en redes sociales un supuesto mensaje autoría del actor canadiense de origen libanes, Keanu Reeves, en la cual a grandes rasgos se dice:



Las personas que la comparten la interpretan de la siguiente forma:

A  pesar de que cuides tu salud finalmente morirás, así que no te prives de nada, si te gusta beber alcohol hazlo, si te place el tabaco fúmalo, disfruta de tanta comida como quieras porque a pesar de cualquier cosa en un momento dado tu vida terminará.

Como tantas citas que circulan en internet y redes sociales es imposible saber si realmente el actor fue quien dijo esas palabras refiriéndose a la muerte de un familiar suyo, los “sabios” que lo comparten dicen frases como:

“Que sabiduría la de este hombre”

Y la cita en cuestión se ha hecho viral, con el anexo de quienes atestiguan que determinado familiar bebió toda su vida o fumó toda su vida y vivió más años que la tía Chencha la cual se cuidó exageradamente privándose de todos los placeres terrenales.

En mi personal forma de pensar y tras los hechos vividos, creo que todo se resume en prioridades, por supuesto que debes vivir tu vida al máximo pero basada en lo que es preponderante para ti.  

Si el tabaco, el alcohol o la comida, son tan importantes para ti como para suprimir algunos años de tu vida o calidad en tus últimos años, adelante disfrútalos en exceso, es tu derecho y tu decisión.

Pero si por el contrario para ti hay una primacía en tus intereses para pasar más tiempo al lado de las personas más importantes en tu vida, entonces no te dejes engañar por la “filosofía” compartida en redes sociales.

Enfermedades como el cáncer son multifactoriales, tienen una enorme carga genética pero también factores ambientales y alterados por tu forma de vida.

Es decir si el sujeto x, tiene una carga genética que lo hará propenso a padecer la enfermedad y además de eso se excede en todo, lo más probable es que la desarrollará en poco tiempo, digamos a los 35 años.

Por el contrario si el mismo sujeto x, con esa carga genética enorme se cuida y lleva una vida sana, de todas formas desarrollará la enfermedad pero lo hará a los 55 años.

El resultado de una vida sana para él se traducirá en varios años más al lado de las personas que más ama.

Entonces no es tan valido el decir que la tía Chencha de todas formas murió sin haber gozado de la vida, por supuesto que todos vamos a morir eso es parte de la mortalidad del ser humano, pero al menos en mi caso trataré de que la raíces del árbol de mi vida, sean el tiempo que pasé con mis hijos y no cuanta cerveza bebí, cuanta comida disfruté o cuantas mujeres amé.  
       

Saludos.