Bienvenidos.

Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela, Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encontrará a la venta a partir de febrero de 2017 en librerías de México y en todo el mundo en versión digital vía Amazon.

martes, 21 de marzo de 2017

Ya está aquí, Para decir adiós: Las dos Princesas.






Muchas gracias por estar de nueva cuenta visitando este espacio dedicado a la fantasía. A  cada uno de ustedes que me han hecho el favor de leerme durante estos meses, regalándome su amistad, me complace excepcionalmente compartirles que por fin, Para decir adiós: Las dos Princesas, ha salido de la imprenta y se encuentra ya a la venta.

Para los que estén interesados en adquirirla les comento que podrán ya hacerlo directamente en este blog –comparto más adelante las formas de pago- o a inicios de abril podrán hacerlo también en las librerías Gandhi y el Péndulo.

Los libros que se adquieran directamente desde el blog, estarán dedicados personalmente, sin embargo debo decirles que solo cuento con 200 ejemplares para venta directa.

Les pido de favor atentamente a los que puedan acercarse a Librerias Gandhi y deseen adquirirlo por ese medio, que manifiesten su interés desde este momento, toda vez que por política de dicho establecimiento –el principal distribuidor en todo México- dependiendo de las ventas que se tengan en los primeros 60 días es que deciden resurtir o retirarlo de sus estanterías, por lo que sobra decir lo importante que serán las ventas en ese tiempo.

Millones de gracia por el apoyo, para quienes tienen un primer contacto con mi libro, les comparto una sinopsis de Para decir adiós: Las dos Princesas y para quienes me hagan el favor de querer hacerse con un ejemplar, más adelante les indico como. 





La inexorable despedida definitiva a uno de los seres que más amamos resulta un acontecimiento demoledor hasta para los fuertes de espíritu,  más aún cuando se tienen tan solo siete años y nadie se atreve a explicarnos con claridad a donde ha partido a quien tanto extrañamos y sobre todo si algún día volveremos a verlo.

Montserrat es una niña aparentemente común, no es la más bella, la más inteligente ni la más simpática, sin embargo como si fuera una más de las hadas que habitan las fantásticas historias del Reino Etéreo que le narra su madre, tiene una peculiar cualidad, todo aquel que la conoce queda atrapado por la luminosa fuerza de su mirada.

Tras la muerte de Colorcito, su querido pez dorado, la luz que antaño llenaba a Montserrat se ha extinguido por completo, las vacuas explicaciones que sus padres le brindan no pueden mitigar su dolor, por lo que la pequeña se ha convencido de encontrar a su mejor amigo a cualquier costo, incluso si implica viajar al más terrible de los sitios.

Tal como alguna vez lo hizo Dante, la pequeña niña tiene claro que deberá emprender un viaje que tiene como primer destino el infierno, lo que aún sigue para ella difuso es ¿quién podrá ser su guía en tan peligrosa travesía?

En el momento más oscuro del Reino Etéreo, Matka la madre de las hadas, encontró una poderosa luz en la humanidad y para guiarla a través de las difíciles decisiones que los hombres tendrían que tomar encomendó a las hadas, de tal forma nacieron las Hadas madrinas.

Löria, es una princesa del Reino Etéreo, que al igual que Montserrat ha sufrido una enorme pérdida que la ha alejado de la posibilidad de disfrutar de su inmortal existencia, lo que la ha llevado a simpatizar con la cruzada de la pequeña niña, a la que, tal como Virgilio lo hizo con Dante en la Divina Comedia,  ella ha decido guiar en su travesía al infierno, sin embargo las propias cavilaciones de la integrante de la familia real de las hadas, podrían propiciar que la niña se encontrará en un peligro aún más grande que el que representa el mismo averno.

En Smirt, el reino corpóreo, al que nosotros llamamos nuestro planeta, hace centurias existió una Princesa de inmensa belleza y extraordinario poder que la llevo a gobernar al mundo, sin embargo  en su arrogancia Alessandra Di Benavento rechazó los dones que le otorgaba la magia y prefirió llevar una vida basada en el odio, el cual  no solo sembró la desgracia para todos los que la rodeaban sino para la propia familia real del Reino Etéreo.

El peligroso trayecto que Montserrat tomará para encontrar a Colorcito se convulsionara al extremo cuando su destino se vea ligado a la cruenta batalla de las dos Princesas, para lo cual la pequeña niña deberá hacer uso de todo su valor para poder decir adiós. 




Cómo adquirirlo en la República Mexicana. 

Mediante depósito en cualquier Oxxo (seguramente hay uno a unas cuantas cuadras de tu casa).

1. Indica al cajero disponible que deseas hacer un depósito a la cuenta 4766 8406 4791 1697 a nombre de José Francisco Domínguez Aguilar por el monto de $ 375.00 (TRESCIENTOS SETENTA Y CINCO PESOS 00/100 M.N.), correspondientes a costo del libro más gastos de envío.

2. Una vez cuentes con el comprobante, por favor envía una foto de él a:

 paradeciradioslasdosprincesas@gmail.com 

indicando:

a) Nombre completo.
b) Dirección.
c) Código postal.
d) A quien ira dedicado el libro.

3. Recíbelo en la comodidad de tu casa a más tardar en tres días. 




Cómo adquirirlo en la República Mexicana y en el resto del mundo. 


Mediante depósito vía Paypal.

1. Envía un mail a  paradeciradioslasdosprincesas@gmail.com señalando que deseas adquirir el libro, indicando: 

a) Nombre completo.
b) Dirección.
c) Código postal.
d) A quien ira dedicado el libro.


2. Recibirás un correo vía Paypal que te ligará directamente a la página de la empresa para hacer el pago, indicándote el monto total a pagar con gastos de envío incluidos,  se señalaran también las instrucciones para realizar la transferencia segura desde el sitio líder mundial en comercio electrónico.  


3. Recibe el libro en la comodidad de tu hogar.

martes, 14 de marzo de 2017

Para decir adiós. Hablando de sentimientos.




Bienvenidos al blog de Para decir adiós: Las dos princesas, millones de gracias por la invaluable atención de estar acompañándome durante todo este tiempo, su lectura es un enorme aliciente, es por ello que debo disculparme por abandonar el blog durante estos primeros catorce días del mes de marzo, lamentablemente para escribir dependo mucho de mi estado de ánimo, por supuesto que un poco de angustia y añoranza siempre ayuda a aflorar mayores sentimientos y facilita el poder plasmar ideas en palabras, pero cuando estos van más allá ocurre todo lo contrario y se vuelve complicado el tener la disposición para poder publicar algo.

En estos últimos días algunos acontecimientos personales -por cierto nada graves, pero sí bastante molestos- hicieron que mi mente se viera ocupada por otras ideas y preocupaciones, las cosas van arreglándose o al menos llegando a aguas tranquilas que me permitirán valorar con más calma algunas decisiones que tendré que enfrentar más adelante, aunado a lo anterior mi principal fuente de difusión de las publicaciones del blog también enfrentó un problema.
Como he comentado en otras ocasiones, como padre de dos niños pequeños he tomado la decisión de no dejarme seducir por lo fascinante que puede resultar la retroalimentación en redes sociales, por lo que desde que comencé a perseguir el sueño de dar a conocer mis escritos por dicho medio, me prometí no robarles tiempo a mis hijos, motivo por el cual a partir de la hora en que estoy con ellos trato de dedicarles mi tiempo al cien por ciento, lo anterior se traduce en no hacer publicaciones en redes por la tarde.

De tal manera, los momentos en los que publicitaba los artículos publicados en este blog, eran por las mañanas, en los ratos libres que tenía en el lugar donde trabajo, con ello he procurado llegar una hora antes de mi horario de entrada para cumplir con la totalidad de mis labores en el menor tiempo posible y poder gozar de un espacio que me permitiera la publicación, principalmente en Google+, sin embargo desde el primer día de este mes, se me bloqueó el acceso a dicha red social, motivo por el cual debí hacer las publicaciones desde mi teléfono móvil, sin embargo como G+ es un servicio que no está contemplado dentro del pago ordinario, en cuanto he recibido la factura mensual he visto la inviabilidad de estar publicando por esa vía.

Afortunadamente logré descubrir que a pesar de no tener acceso a G+ puedo compartir las publicaciones a través de la ventana de notificaciones que aún me aparece al ingresar a los servicios generales de Google, desgraciadamente al publicar de tal forma no me permite la interacción deseada con los amigos que me hacen el favor de leerme.

Desde que comencé a publicar las entradas de este blog en diferentes comunidades que me han hecho el inmenso honor de recibirme como un amigo, pensé que la única forma que tenía de retribuir a ese generoso regalo, era el ser reciproco, por lo que siempre trataba de comentar y puntuar con más uno todas las publicaciones de amigos,  compartiendo las que más me llamaban la atención, visitando también por ello los blogs que me parecían con contenido interesante, como refería, lamentablemente la forma en la que puedo ahora publicar no me permite realizar esa interacción y debo disculparme por ello.



Así que si algún amigo nota que he dejado de dar tantos +1 o comentado sus publicaciones les doy una sincera disculpa, la única razón es la que les he explicado y en verdad lo lamento.
Dado que la publicación de mi novela es ya inminente, hoy quiero comentar algunos aspectos sobre ella.

Para decir adiós, es una obra que pretendo editar en tres partes: Las dos Princesas, La canción del Fénix y El Tercer Reino ó La gran guerra por venir –aún no decido el nombre final del último libro-, y que estará acompañada de la publicación de dos libros de historias cortas sobre el Reino Etéreo que deberán servir como enlace entre un libro y otro.

En los cinco libros se trataran temas de fantasía por lo que podría suponerse que ese es el género de ellas, sin embargo no me gusta el clasificar las cosas, para mi más allá de temas mágicos, las aventuras de Löria y Montserrat tratan sobre sentimientos.

Ambos personajes, los principales en toda la historia, están basados en personas reales, por supuesto que no conozco a ningún hada ni a una pequeñita dispuesta a ir hasta el mismo infierno, pero conozco a personas cuyas vivencias están retratadas de alguna forma en la historia a la cual únicamente he revestido de fantasía.

Lo que he intentado plasmar en Para decir adiós es el enorme poder del perdón, cómo una persona que se ha impuesto pesadas cargas puede aspirar a alcanzar la gracia y sobre todo lo difícil que es llevar el odio a cuestas en nuestra vida, no sé si lo he logrado o no, solo quienes me hagan el favor de leerlo lo podrán decidir, pero es lo que he intentado con todo el corazón.

Cada uno de nosotros vamos construyendo nuestras vidas a base de sucesos y de los sentimientos que estos nos dejan, forjando una armadura para evitar ser nuevamente dañados, afortunadamente a algunos, la vida nos ha regalado vivencias maravillosas pero desgraciadamente a otros más los ha llenado de difíciles obstáculos que incluso muchas veces no han podido superar, permaneciendo atrapados en los sentimientos negativos que estos les han generado.

Lo que para mi resulta del todo sorprendente e inexplicable es como a algunos a quien la vida los ha premiado, a pesar de ello viven insatisfechos y llenos de odio, por el contrario personas que han vivido sucesos traumáticos se levantan dicen adiós a ellos y dan amor y comprensión a otros, creo firmemente que en la respuesta a ello está la clave para alcanzar la gracia en nuestras vidas.


Saludos afectuosos.    


lunes, 27 de febrero de 2017

Entre sombras y crepúsculos 2a Parte



Muy buenos días, gracias infinitas por estar, ¡He recibido excelentes noticias! Endira Editorial me ha confirmado que Para decir adiós: Las dos Princesas estará a la venta en librerías a finales de marzo y que es muy probable que yo la tenga en mis manos en el transcurso de esta semana, un largo pero placentero camino está por llegar a su primer destino, agradezco de todo corazón a cada uno de los que me ha ido acompañando a través de él, ahora espero que la historia de Montserrat y Löria pueda llegar hasta sitios a los que yo no.




En el artículo anterior comentaba lo amargo que nos puede resultar a algunos aceptar el éxito ajeno, es quizá por ello, que nuestra frustración puede verse reflejada en salvajes criticas hacía quienes según nuestro criterio no tienen los méritos suficientes para el triunfo conseguido.

En el mundo editorial dos receptoras de esas críticas son indudablemente las autoras de las comercialmente exitosas sagas de Crepúsculo y Las sombras de Grey, quienes más allá de la calidad literaria de sus obras, más por moda y por pose de sus críticos, son juzgadas por quienes ni siquiera han leído sus obras.



En lo personal, no puedo hacer un comentario respecto a la calidad de dichas novelas, sería irresponsable de mi parte, puesto que no he leído ninguna de ellas y hasta el momento no pienso hacerlo, principalmente porque no son géneros que me atraigan, pero tal como señalaba en el artículo anterior no por ello puedo menoscabar el talento de sus creadoras para conectar con un público masivo.

Sin duda existen literatos con una técnica y conocimientos sorprendentes, pero que o carecen de la imaginación para crear una obra interesante o simplemente no conectan con el público, es natural que entre ellos y sus “pocos” seguidores  surja la molestia al cuestionarse ¿cómo es posible que obras menores lleguen a tantas personas y permitan vivir cómodamente a sus creadores?



Lo anterior no es nuevo, los creadores de personajes tan icónicos como Tarzán o Sandokan, en su momento fueron criticados por producir obras banales de consumo masivo, al día de hoy sus creaciones los han trascendido dejando mal parados a sus detractores, por supuesto no estoy haciendo una comparación entre E.L. James y Stephenie Meyer  con Burroughs y Salgari, sino únicamente entre  los críticos que castigan lo que es popular.



Lo siguiente quizá a algunos pueda parecerles exagerado, pero creo que la literatura le debe un poco a gente como E.L. James, Stephenie Meyer, Dan Brown, John Grisham y demás autores de consumo masivo, me atrevo a decir lo anterior porque cada uno de ellos ha logrado que por moda, recomendación o simplemente por darles material de que charlar con los amigos, muchas personas que usualmente no se atreven a tocar un libro –por parecerles aburridos y fuera de moda- venzan esa barrera de reticencia y le dediquen tiempo a la lectura, creo que eso en estos tiempos de smart phones e ipads resulta invaluable.



Para mí opinión, leer es importante, leas lo que leas, hay quien se opone a ello diciendo que tal como ocurre con la comida, hay alimentos nutritivos y los hay chatarra, por lo que señalan que el leer literatura “basura” solo te llenará la cabeza de desechos, sin embargo yo no comparto esa opinión, si tenemos a un individuo en estado de inanición y le brindamos una Big mac, por poco nutritivo que le resulte al menos le permitirá seguir con vida, creo que igual ocurre con la imaginación y el espíritu de lectura, por bajo que sea el nivel de lo que leas, al menos activará esa parte de tu cerebro que permanecía en prolongada hibernación.



Por otra parte, aún y cuando estén mal escritas y carentes de técnica, incluso aún cuando puedan resultar predecibles y poco innovadoras, en cada una de ellas sus autoras, crearon un universo propio a través de su imaginación y eso es mucho más plausible y meritorio que los textos que hoy se publican y logran grandes ventas, que son firmados por famosos youtubers o personajes de la farándula y seguramente son escritos por alguien más como un mero medio de aprovecharse de la fama e imagen de quienes aparecen en las portadas para conseguir grandes ventas.




Puede que sea solo un minúsculo porcentaje, pero aunque solo fuera una por cada mil de esas personas que leyeron Crepúsculo o las aventuras eróticas de Anastassia Steel, la que posteriormente se aventure a seguir leyendo obras de contenido más complejo, entonces ambas autoras habrán retribuido a la literatura mucho de lo que sus novelas les ha dado materialmente hablando.

En una época en la que se ha acostumbrado a la mayoría de las personas a contenido rápidos para ser digeridos de forma inmediata para tener el tiempo suficiente para pasar a la moda siguiente sin quedarse atrás del resto del grupo, es más que probable que ambas novelas no pasen la prueba definitiva de calidad que permite que un trabajo artístico se convierta en un clásico, dicho examen de calidad no es otro sino el tiempo.

Ahora veo a muchos autores y amantes de la literatura muy preocupados y molestos, por la cantidad de escritores que surgimos ante la facilidad brindada por los medios digitales, en son de broma se dice:

“Ahora ya nadie lee, porque todos escriben.”

Los críticos de autores populares y consagrados como Stephen King y J.K. Rowling hacen concienzudos estudios en los que dedican cientos de líneas y miles de palabras para señalar los errores técnicos de ambos autores, tratando de banalizar su obra, creo que no deberían preocuparse tanto si es que en verdad aman y conocen tanto de la literatura, puesto que solo unos cuantos en el transcurso de la historia de la humanidad han tenido la calidad suficiente como para trascender modas y épocas convirtiéndose en verdaderos inmortales, nombres como Cervantes, Shakespeare, Tolkien, Homero, Víctor Hugo, García Márquez entre otros perduraran mientras la humanidad conserve un registro de sus más grandes obras, mientras que la gran mayoría de los que nos atrevimos a escribir, sin duda nos perderemos bajo el cobijo de la noche de los tiempos, entonces te pregunto a ti amante y estudioso de la literatura:


¿Por qué  te preocupa tanto el efímero éxito de autores a los que tú consideras tan indignos?  

martes, 21 de febrero de 2017

"Entre sombras y crepúsculos" Primera parte





Bienvenidos de nueva cuenta al blog de mi novela de fantasía Para decir adiós: Las dos Princesas, respecto a la cual con gran alegría les comento que Endira Editorial me informó la semana pasada que había sido por fin enviada a la imprenta, si bien no será posible tenerla disponible en el transcurso de este mes, con toda seguridad estará a la venta el próximo mes de marzo, en México en librerías como Sanborns, Porrua, El Péndulo, el Sótano y Liverpool, y en todo el mundo vía Amazon y mediante Paypal aquí mismo en el blog,  para todos aquellos que me honren adquiriéndolo en este sitio tendrán además el plus de recibirlo dedicado para la persona que ustedes elijan.

Les dejo aquí la portada del libro de un compañero de Endira Editorial, con el cual compartiré la presentación de mi libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2017, en cuanto tenga el enlace de venta y una reseña del mismo la comparto con ustedes. 



Usualmente todos queremos ser únicos y especiales, para algunos dicha necesidad es más fuerte e incluso llegan a criticar y odiar per se  todo aquello que tiene el favor de las “masas”. Al denostar la música, cine, literatura y cualquier otra expresión del arte que ha llegado a un público masivo, los críticos sienten inalterado su status quo de singularidad.

De tal forma para muchos, popular es sinónimo de malo, vulgar y de poca calidad, puesto que para ellos es inadmisible que su refinado gusto pueda equipararse al del resto de la humanidad, por supuesto que entre la música, literatura y cine de consumo masivo existen innumerables casos de productos confeccionados especialmente para ser efímeros y contribuir solamente a engrosar las cuentas bancarias de sus creadores, sin embargo hay casos en los que también convergen la calidad y la aceptación popular.

Sin embargo no es de esos casos de lo que quiero comentar en esta ocasión, sino del inestimado  talento de contactar con el gusto y preferencia de la mayoría.



En México tenemos una historia en son de broma que va más o menos de la siguiente manera:

“Un padre muy preocupado por la falta de interés de su primogénito en los estudios, lo reprende fuertemente cuestionándole a qué es lo que él aspira en la vida.

Con decisión en su respuesta el joven le dice:

-Cuando sea grande quiero ser un pendejo.-

El padre se queda atónito ante la respuesta de su hijo, y tras unos segundos de inmensa sorpresa, le dice furibundo:

-¿Cómo es posible que me digas eso, acaso ese es el ejemplo que te he dado?-

El adolescente asiente con seguridad diciéndole a su padre:  

-En cada ocasión que vemos  a una persona con un auto deportivo último modelo, tú refunfuñas:

¡Mira a ese pendejo!

Cuando vemos a alguien que ha viajado al extranjero, tú murmuras entre dientes:

¡Vaya nada más  a ese pendejo!

Y el otro día que encontraste a tu ex compañero de universidad, él que se ha casado con una rubia de cuerpo espectacular, tu dijiste:

¡Quién lo diría de este soberano pendejo.¡

Es por todo eso que lo que más deseo es ser un pendejo.-

Más allá de los falsos valores de éxito plasmados en el cuento anterior, lo cierto es que hay personas para las que el césped de su vecino siempre será más verde. Es sumamente difícil aceptar el éxito ajeno, por lo que de inmediato trataremos de justificarlo con hechos negativos o simplemente terminar calificándolos de “pendejos”.

Cegados por la frustración de no tener lo que nuestro vecino tiene dejamos de apreciar que seguramente en algunas personas hay un talento o cualidad que a nosotros nos falta.

Créanme por favor, soy totalmente honesto en lo que diré a continuación, por supuesto que me costó años entenderlo:

A medida que he ido madurando he dejado un poco de lado la envidia. Me he encontrado con personas que he conocido a lo largo de mi vida, a las que yo consideraba menos inteligentes, menos capaces y menos talentosas y sin embargo han tenido mayor éxito material que yo, quizá tienen un mejor auto, una mejor casa o un mejor trabajo, sin embargo he superado los celos que eso pudiera ocasionarme, y no crean que es por pensar como un natural medio de defensa:

“Ellos tienen dinero, pero yo soy feliz con mi familia unida” 

ó

El tiene ese auto pero ¿qué habrá tenido que sacrificar para ello?

La rabia que provoca el éxito ajeno no ha sido superada por la justificación mediante un mecanismo de compensación, sino por la comprensión y aceptación de que ellos tienen un talento que yo no.

Probablemente no sean los más inteligentes, ni los más preparados, ni los más talentosos, pero saben venderse bien y esa es la causa de su éxito.

El poder lograr una conexión de empatía y “gustarle” “agradarle” o “hacer que nos crean”  no es una especie de suerte sino un talento especial, que algunos tienen y otros no tenemos.

Cuando en el trabajo no logramos una promoción y por el contrario se la brindan al compañero que consideramos flojo e incapaz, normalmente solemos señalar que fue solo por nepotismo, amiguismo o incluso porque ellos cedieron a algún tipo de comercio carnal –por supuesto que se dan esos casos- pero normalmente dejamos de apreciar que quizá esa persona que logró el ascenso, por el contrario que nosotros, tiene la habilidad de hacer creer a los demás que su trabajo más que  necesario  resulta indispensable, esa facultad es un talento por incomodo que pueda parecernos a los que tenemos que esforzarnos el triple por lograr los mismos resultados.

En el mundo del arte se da lo mismo, creadores que a pesar de ser socavados por la crítica especializada y tachados de faltos de talento, tienen esa particular habilidad de conectar con un gran público, la habilidad de venderse bien y créanme por fácil que pueda parecer no es algo que pueda copiarse o conseguirse tras seguir los pasos de un manual, si así fuera todos los que estamos en este mundo batallando día a día conseguiríamos vender miles y miles de nuestras obras con facilidad.  

Las autoras de las a veces ninguneadas sagas de Crepúsculo y Las sombras de Grey, tienen ese particular talento que les permitió conectar con cientos de miles de personas que no solo disfrutaron sus narraciones sino que piensan que sus obras son lo máximo en el mundo de la literatura, incluso hay quien gracias a sus novelas tomó por primera vez un libro. 



Más allá del valor literario que ambas sagas puedan tener –el cual no me corresponde a mí discutir-  tanto Stephenie Meyer como E. L. James tuvieron esa capacidad de escribir algo que estableció un nexo entre sus creaciones y sus incondicionales seguidores.

Más allá de convertirme en un crítico más – de obras que por cierto ni siquiera he leído-  debo reconocer que ambas autoras cuentan con ese invaluable talento de saberse vender.




Este artículo continuara...  


jueves, 16 de febrero de 2017

Viviendo del aplauso, las musas pueden ser crueles.






Nuevamente es un placer poder saludarles y ante todo agradecerles infinitamente su generosidad para con mis letras, la entrada anterior a esta que hoy me hacen el favor de leer, “El pequeño Kinkonato, recuerdos de mi niñez.”, casi llega a las 900 visitas, lo cual tiene mucho valor para mí porque en ella les hable del personaje primigenio que tuve la oportunidad de crear en los primeros años de mi infancia, por lo que agradezco su interés en aspectos tan personales y los cuales yo atesoro, mil gracias amigos, es para mí en verdad invaluable.

En la pasada navidad, de visita por mi pueblo acudí a una plaza comercial en la que se presentó un mago, encontrándome ahí con mis hijos y sobrinos tuvimos la oportunidad de disfrutar del espectáculo gratuito que se presentaba para todos los que nos encontrábamos en el área de comida rápida, al final de la presentación el prestidigitador utilizó una frase que seguramente ustedes han tenido también oportunidad de escuchar:

“El artista vive de los aplausos”

Sin embargo la remató diciendo:

“Pero con los aplausos no pago ni la luz, ni la comida, así que toda propina será bienvenida”

Aquello me hizo pensar en lo injusto que a veces puede ser el arte.

Un creador hace su labor artística porque es una necesidad inherente en él, es más que probable que en la materialización de su arte no busca una compensación económica sino la recreación de su espíritu, por supuesto eso es sublime, pero como decía el mago, con eso ni se pagan los servicios básicos, ni las colegiaturas ni la comida.



De tal forma vino a mi mente uno de los creadores que más admiro, el “Rey” Jack Kirby, pocos artistas han influido y revolucionado el mundo de los cómics como él lo hizo y sin embargo por injusto que parezca, todo su arte no le redituó en nada económicamente. Dada la época, los derechos de sus creaciones se quedaron en manos de las compañías y el rey no obtuvo regalías por ellos, por lo que sus últimos años de vida los pasó con la admiración de todos pero con penurias económicas.



En contraste, allá por los noventas del siglo pasado, también en el mundo de los cómics, se vivió una revolución por medio de la cual los creativos más populares del momento se separaron de las grandes editoriales y fundaron su propia compañía en la cual conservaban los derechos y las ganancias por todos sus personajes.

En esa época un jovencísimo creador llamado Rob Liefeld se hizo muy popular, a pesar que sus ilustraciones tenían enormes carencias, se encontraban fuera de toda proporción anatómica  y solía dibujar músculos inexistentes  más allá de toda exageración heroica. El joven de no más de 20 años incluso vendió licencias de sus creaciones a la compañía de Steven Spielberg para proyectos de películas que nunca se crearon, por ende el joven Rob se volvió millonario y hasta la fecha sigue viviendo comodamente de sus ganancias de aquella época sin tener prácticamente que seguir trabajando.




Jack Kirby pasó sus últimos años con grandes dificultades, la artritis en las manos  no le permitía dibujar cómodamente, sin embargo, el gran maestro tenía que hacerlo para poder solventar sus gastos primarios.

De todo lo anterior me han surgido las siguientes interrogantes que comparto con ustedes.

¿Qué es realmente el éxito?

¿Qué es más importante, el reconocimiento puramente artístico o el económico?

¿Pueden los dos compaginarse y permitir a un autor destacado vivir cómodamente de su obra?

Para nuestra sociedad actual el éxito se palpa según los logros económicos, es usual pensar que una persona ha logrado mucho en su vida al tener un auto deportivo de lujo, una enorme casa y viajar repetidamente. Para otros –los menos- el éxito no se mide por el alcance monetario sino por logros personales: una carrera profesional, reconocimiento de los colegas o público, para otros –un grupo aún más reducido- la satisfacción viene de una situación anímica y familiar estable y duradera.  

Por supuesto que hay casos que demuestran que dos o incluso todos esos aspectos pueden converger en una persona, los creadores de las sagas de Harry Potter y Canción de Hielo y Fuego, no solo gozan de un reconocimiento por su labor artística sino que la misma se ha traducido en enormes ganancias monetarias, en otro extremo del espectro están las creadoras de sagas como Crepúsculo o las sombras de Grey, a quienes se les ningunea el alcance artístico de su obra pero que han amasado enormes fortunas por ellas.

Es en esos últimos casos por lo que he pensado mucho en los últimos años del gran Jack, ¿habrá pasado alguna vez por su mente la idea de cambiar todos aquellos halagos por un poco de plata?

Volvemos al prestidigitador del inicio:  

“El artista vive de los aplausos, pero con los aplausos no pago ni la luz, ni la comida”



Muchos referentes del arte universal han pasado penurias económicas, varios de ellos murieron en la miseria, algunos ni siquiera pudieron saber la magnitud que tendría su obra para la posteridad, ¿será posible que en esos momentos de penurias habrían cambiado todo ese reconocimiento venidero por algunas monedas?

Es más que probable que poco le importe a E.L James y  Stephenie Meyer lo mal que críticos y estudiosos de la literatura traten a su obra, puede que tampoco les haga mella el saber que son productos temporales que no pasaran a la historia de la literatura, sin embargo en el efímero paso de sus vidas, su historias mucho les habrán redituado a sus creadoras. Que un trabajo intelectual, por limitado que pueda ser, le reditúe  económicamente a su autor por supuesto por supuesto que es más que justo, pero que otro autor con mayores alcances artísticos no pueda gozar de al menos lo básico ya nos hace ver que hay algo que no esta bien. 

No he podido dejar de pensar en mi padre, un excelente abogado penalista, que no tuvo el reconocimiento económico que sus conocimientos ameritaban, como siempre lo dice mi madre:

“Tu padre nunca supo cobrar"

El era feliz con el alto concepto que de él tenían sus colegas, disfrutaba el halago y el reconocimiento verbal cuando demostraba a otros abogados que lo contrataban para maquilarles trabajo, que sabía y podía más que ellos.

Ellos cobraban grandes sumas –a pesar de sus escasos conocimientos jurídicos-    y mi padre recibía muy poco de aquello, sin embargo era feliz porque tuvieron que acudir a él y a sus conocimientos, a él le gustaba vivir de los aplausos y  mi madre siempre le riñó por ello.

Termino con lo que comencé, no soy un mercader, ni un materialista pero me hubiera encantando que mis héroes Jack “El rey” Kirby y mi padre,  hubieran gozado de un poco de la fortuna que ha sido alcanzada por creadores y abogados muy limitados e incapaces de compararse con su grandeza.


En el caso de Jack, él se ha llevado los aplausos para toda la historia, pero ellos no le  pagaron ni un trozo de pan.