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Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encuentra a la venta en librerías de México y en todo el mundo mediante Paypal en compra directa aquí en el blog.

viernes, 4 de diciembre de 2015

El último de los héroes.




“El último de los Héroes”

Nuevamente bienvenidos, estoy muy agradecido con la respuesta que está teniendo este blog.

Siempre he pensado en lo curioso que resulta el proceso de inspiración para escribir, desde un simple artículo como este, a toda una novela como Para decir adiós:  Las dos Princesas, de hecho cuando inicié a redactar mi primer novela, tenía pensado hacer un cuento de no más de cien hojas, sin embargo cuando me vine a dar cuenta Montserrat y Löria habían cobrado vida propia y no se conformaron con unas cuantas líneas, del cuento pasé a una novela de más de 300 páginas que no fue suficiente para concluir con toda la historia que ahora retumbaba dentro de mí.



Si todo resulta bien, el Reino Etéreo, será completado con cuatro libros más, las dos partes siguientes de Para decir adiós y dos libros de cuentos que sirvan como nexo entre la Canción del Fénix y  el Tercer Reino. 

De igual forma no tenía pensado escribir La victoria de Helios, pero una amiga me invitó a cambiar la foto de mi perfil de Facebook, por la imagen de un superhéroe, ella me asignó a Superman, y en ese momento deseé serlo para lograr una diferencia en la gran guerra contra el cáncer, entonces como un gran seguidor del personaje recordé que lo que lo hace diferente a otros héroes de las viñetas no son sus vistosos poderes, sino su voluntad.

Por supuesto yo no podría mover montañas ni cambiar el curso de los ríos como lo haría mi héroe, pero si podía aspirar a tener un poco de su voluntad de acero, para al menos intentar hacer algo.

Pretendo ser un escritor, entonces la respuesta fue evidente, debía escribir al respecto y así fue como nació  La Victoria de Helios.

Con todo lo anterior como introducción, me traslado ahora hasta  hace apenas unos días cuando uno de mis hermanos compartió en su muro de la antes citada red social  una noticia que yo aún desconocía, el retiro del astro del basquetbol Kobe Bryant, entonces mientras el comentaba la ausencia de verdaderos “héroes” en la NBA actual, a mí me vino a la mente lo afortunado que he sido, como un verdadero amante del deporte, de haber visto a algunos de los más grandes deportistas de las disciplinas que más amo.

El basquetbol comencé a seguirlo viendo al más grande jugador de toda la historia y a uno de los deportistas más dominantes de todos los tiempos. El mítico 23 de los toros de Chicago no solo era grande por la forma en cómo dominaba a sus rivales  sino por la forma en cómo inspiraba a sus compañeros, mientras él estuviera en la cancha, jugadores apenas ordinarios se contagiaban de aquella magia y terminaban pareciendo también estrellas del deporte.

De él siempre recordaré dos momentos, la noche en que evidentemente enfermo dominó al Jazz de Utah, anotando más de 40 puntos y en esa misma serie final,  la gambeta con la que dejo perplejo a Russel para  anotar el tiro que le dio a su equipo el sexto campeonato.

De todos los equipos a los que sigo fervientemente, los toros de Chicago de Michael Jordan, son los únicos a los que he visto establecer una dinastía y eso siempre he de agradecerlo.

Al seno de mi familia tengo el estigma de ser una especie de mal augurio para cualquier escuadra a la que le vaticine un campeonato, de tal manera he visto caer repetidamente en finales a todos los equipos que apoyo, con la honrosa excepción de la escuadra de  su majestad, Air Jordan.

En el fútbol Americano o football -como le llaman en su país de origen- he podido constatar las hazañas de los para mis más grandes jugadores: Joe Montana,  Lawrence Taylor, Reggie White y Walter Payton, en este deporte más que en cualquier otro deporte por equipos, la especialización de posiciones es indiscutible y por tanto sería injusto escoger a un solo jugador como el mejor de la historia.

Para algunos lo más importante en el deporte son la victorias y los campeonatos, así que si nos basamos en ello, este año en el Superbowl podríamos ver a Tom Brady y al “Monk” consagrase como los más grandes de todos los tiempos con cinco títulos ganados y siete Superbowls jugados, algo que nadie más ha hecho y que pasará mucho tiempo para que pueda repetirse.

En mi trinidad de deportes favoritos falta hablar del fútbol, en el cual no tuve la dicha de ver jugar al mejor mortal que ha pisado un césped. Cuando se dio el último mundial  de “O REI” aún faltaban cinco años para mi nacimiento, por supuesto que me hubiera encantado verlo  jugar, pero eso de ninguna forma me hace sentir mal, puesto que para 1986 vi jugar al mismo “Dios”.

Para mí no ha habido otro jugador como el mítico 10 argentino, el cual por supuesto puede ser muy criticado en su vida personal, pero no hay quien le regateé el talento como futbolista, desgraciadamente el fue su peor enemigo, su desordenada vida no nos permitió apreciar  más años del Diego en pleno, lo cual hubiera sido fantástico.

Cómo no sentirse identificado con un verdadero antihéroe del deporte, aquel que desafío a la FIFA y ganó un mundial prácticamente solo, por supuesto que el resto del plantel Argentino de Carlos Salvador Bilardo en aquel verano mexicano tenía suficiente calidad, pero ninguno de ellos era un estrella, tales como las que rodearon a Pelé en todo su andar con la verde amárela y a Messi en el Barcelona.

En los clubes, Diego no pudo brillar con los grandes de Europa, pero nuevamente llegó a dotar de luz a un equipo acostumbrado a vivir en las sombras, con él ocurrió lo impensable, un pequeño equipo sureño derrotaba a los grandes del Norte y de la Capital, Maradona tal como lo hizo Jordan en el basquetbol, contagiaba esa genialidad y arrogancia al resto de sus compañeros, haciéndoles pensar que mientras los tuvieran de su lado ninguna hazaña deportiva sería imposible.

Maradona ganó un mundial y jugó otra final y no me cabe la menor duda que sin la zancadilla que el mismo se puso en el 94, Argentina hubiera tenido su tercer campeonato, en todas aquellas justas Diego no tuvo ni a la mitad del equipo que ha acompañado  a Leonel  Messi  para lograr un subcampeonato mundial y uno de América.

Leonel es un fenómeno, quizá con calidad técnica superior incluso a la de Diego y Pelé, pero no tiene el liderazgo de ninguno de ellos y eso para ser considerado el mejor de todos los tiempos es indispensable.

El arte  se define como: La actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido.

Jordan, Montana y Diego  hicieron arte en movimiento,  provocaron sentimientos en todos aquellos que vivimos sus hazañas y eso debe serles siempre agradecido.

En la actualidad en cada una de las disciplinas deportivas citadas hay superestrellas más dedicadas a ganar dinero y cambiar de equipo con cada estación  que a dejar una huella imborrable en el deporte.

Como deportista “odié” a Kobe Bryant por mi aversión a los Lakers de Los Ángeles, al parecerme el equipo más arrogante de la NBA, sin embargo no puedo dejar de admitir que aquel muchacho, llamado por su padre como una localidad nipona, es el único que se ha acercado a la gloria del 23 de North Carolina y es el último de los grandes héroes del deporte en la actualidad.


Adiós y de todo corazón mil gracias “Black Mamba”, los que viven en el Elíseo del deporte te saludan.   


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