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miércoles, 13 de enero de 2016

La magia de Valentina. Capítulo uno




LA MAGIA DE VALENTINA.
Capítulo 1.  Entrevista con papá



“Puedo contarte el inicio de la historia y su muy probable final, pero no me cuestiones sobre nada de lo que pasó en el medio.”

Esas fueron las palabras que con un evidente dejo de tristeza en su mirada, expresó el padre de Valentina al concertar la entrevista por la que había esperado toda una vida.

Lo que en estos momentos estas por leer, son las notas, sin ningún tipo de censura por parte de mis editores, del inicio de mi investigación sobre la vida de Valentina Scorza, anotaciones que seguramente más adelante serán mutiladas en alguna o varias  partes, sobre todo con respecto a aquellos datos sobre los cuales todos los ejecutores del poder aún no desean que se hagan del todo públicos.

Comenzaré con lo evidente y lo cual ahora es por supuesto del dominio público:

 ¡No estamos solos en el universo!

Sin embargo la verdad que nos golpeó  violentamente en la cara hace poco más de un año, fue aún mayor de lo que cualquiera de nosotros pudo jamás imaginar, claro salvo que tu nombre sea Neil deGrasse Tyson o seas parte de ese grupo de escritores británicos de comics,  tan dados a practicar la hechicería,  como Grant Morrison o Alan Moore. 

Más sí no eras un científico o un artista de imaginación desbocada y por el contrario, tal como lo era yo, pertenecías a ese grupo que forzosamente  debía ver para creer, la sorpresa  de aquel cinco de septiembre, momento en el que el primer contacto se efectuó, debió haber sido mayúscula.

¡Aún ahora sigue sonando increíble para mí.¡

Déjame decirte algunas cosas en caso de que seas miembro de algún culto secreto que prohíbe el contacto con otros seres humanos o que hayas vivido en una isla desierta acompañado solo por un balón, durante los últimos catorce meses:  

De antemano pido disculpa si en vez de aclararlo solamente logro confundirte más, soy un periodista –dicen que uno con bastante experiencia, por cierto- , no un científico, pero realizaré mi mejor esfuerzo.

Sí crees que en estos momentos estás leyendo, tendido cómodamente en tu viejo sillón favorito, completamente estático, quizá  además un poco aburrido de esta aparente jerga científica que se viene en camino  -la cual prometo solemnemente pronto terminará- ,   déjame decirte  lo equivocado que estás.

Más allá de nuestra imaginación, en un perfecto y aparente desorden cíclico,  nuestro diminuto mundo gira, llevándote contigo en él, en un perpetúo movimiento a través del espacio que conforma nuestro sistema solar. 

Sin embargo esto no termina ahí, a su vez nuestro sistema solar, con su caliente estrella y sus ocho planetas, gira alrededor de nuestra galaxia, la imponente “Vía Láctea”.

Te pido que mantengas la calma, el movimiento no termina ahí, puesto que el grupo de estrellas en el cual se encuentra incluido nuestro sol,  tampoco permanece inmóvil en el infinito universo sino que se mueve cadenciosamente a través de él.

Qué sorpresa para mí, para ti y todos aquellos que creíamos que teníamos algunos momentos de quietud, en nuestro universo jamás descansamos, puesto que también nuestro universo con todo lo que contiene en el, siempre está también en un movimiento continuo.

Como si fuera un incansable tiburón, nuestro universo siempre está nadando a través de un interminable océano, llamado:

 ¡Multiverso!

¡Parece una locura verdad!, yo también lo creía así apenas hace unos meses, sin embargo todo lo que te he dicho es la cruda y dura realidad, así de insignificantes y especiales somos.

Nuestro universo, es solo uno de entre los miles de millones que existen, sin embargo cada uno, incluido ese pequeñito universo donde en una de sus galaxias hay una diminuta canica azul, es  único.

Y si quieres saber qué es lo que a cada uno nos hace especiales, te lo diré claramente:
Lo que nos dota de particularidad, son las leyes.

Y no hablo por supuesto de ese ridículo conjunto de normas que son impuestas por los que ejercen el poder al resto de borregos, sino de “Leyes universales” y por favor presta mucha atención en el término porque líneas adelante éste será muy importante.
Las normas a las que me refiero son las Leyes Físicas, como la gravedad, el magnetismo, la termodinámica y otras más que hacen la delicia de los estudiosos de la ciencia –entre los cuales debo reconocer ahora, desgraciadamente no me encuentro- y que las que le otorgan su estructura a nuestro Universo.  

Solo a nuestro universo.

Ven lo que les decía sobre la palabrilla “Leyes Universales”

Por supuesto y como su nombre lo indica, ellas con todo los estrictas que son, se encuentra limitadas a cada  Universo.

Es decir las “Leyes Universales” que conocemos tan inquebrantables en nuestro casa, no aplican en ningún otro. 

Ejemplificándolo en palabras sencillas, ¡en otro universo sus habitantes pueden volar! pues nuestras estrictas reglas físicas de la gravedad no operan igual en su conjunto de galaxias.

Soy un hombre de palabra que cumple lo prometido, fin de la jerga cuasi científica.
Ahora podemos seguir con el tema central de estas notas,  Valentina Scorza, la llamada mujer más famosa del Multiverso, cuyo mundo se encuentra ubicado en un Universo en donde lo que nosotros conocemos como magia es totalmente posible dado sus propias “Leyes Universales”

Ese mundo, al que hemos denominado “Mundo medio” y el Universo al cual pertenece, al que nos ha dado por llamar “Universo Andersen”, son hasta ahora el único mundo y universo, más allá del nuestro, conocido presencialmente por el ser humano.

Así mismo gracias a los pobladores del “Mundo Medio”,  a los que hemos denominado Tolkemitas, sabemos que existen infinidad de universos con reglas físicas tan insólitas que hacen imposible siquiera que seres como nosotros podamos contactarlos, según nos han informado hay un universo en el que sus habitantes se manifiestan como música y otro en donde son haces de luz de un espectro invisible para nuestros ojos.

Permítanme volver un poco en mis palabras puesto que a pesar de que para algunos parezca obvio para todos aquellos que somos legos en literatura fantástica, resulta necesario aclararlo, el Universo ha sido nombrado así en honor a Hans Christian Andersen, uno de los más famosos escritores de cuentos de hadas, tal como a su único mundo habitado se le ha llamado así en   honor a  Jhon Ronald Reuel Tolkien y su conjunto de obras más famosas, en las que a su vez él creó un universo fantástico.  

El  “Mundo Medio” es el planeta de origen de Valentina y como he dicho antes aquí todos los seres –con una notable excepción- pueden realizar verdadera magia, muy a pesar del orgullo explorador del ser humano, no fuimos nosotros quienes los contactamos sino que fueron ellos los Tolkemitas, los que llegaron hasta nosotros y en eso la familia Scorza tiene mucho que ver.

Antes de llegar hasta la historia de Valentina, debo decirles que el “Universo Andersen” es casi un exacto reflejo del nuestro, tienen una galaxia tan parecida a nuestra vía láctea, que incluso cuenta con un sistema solar, en el que ocho planetas orbitan a su estrella y el tercero de ellos es el que se encuentra habitado.

Por increíble que parezca las similitudes no terminan ahí, en el “Mundo medio”, también existe una Nueva York, una Paris, Madrid, Ciudad de México, Beijing y Florencia.

Y es precisamente en la Florencia del “Mundo medio” en donde hoy me encuentro dando el toque final a estas notas, con la particularidad que en ésta Florencia a diferencia de en la nuestra, puedo ver desde la ventana de mi habitación de hotel a dragones y mujeres surcando el cielo.

Dato extraño, antes solo las mujeres podían volar, no me pregunten el porque, no tengo ni puta idea.

Ahora sí, volvemos al motivo de todo este galimatías, Valentina Scorza, la mujer más famosa del multiverso, y es este también el momento que aprovecho para presentarme debidamente. 

Soy Carl Woodward, columnista de la BBC mundo y debo decirlo sin falsa modestia, uno de los pocos humanos que hasta la presente fecha ha visitado el “Mundo medio”.

Por supuesto la acreditación no ha sido sencilla, solo un grupo de 20 periodistas de todo el mundo fuimos elegidos para el primer viaje en el que no vendrían  dignatarios o militares, de esos veinte solo dos hemos podido volver a maravillarnos con esta tierra tan similar a la nuestra y tan sorprendente.

En esta ocasión se nos ha permitido realizar una serie de entrevistas directas con los máximos personajes de esta extraña tierra,  mi colega lo hará con los máximos Concejales del Alto Consejo de Magia y Hechicería, quienes desempeñan en este mundo una especie de poder ejecutivo a nivel global. Afortunadamente para mí, me he quedado con el premio gordo, tratar de desentrañar la vida de Valentina Scorza.

La primer escala, su padre Massimo Scorza, sin duda quien más la amó e irónicamente  el primero de muchos que intentó matarla.

Sus antiguas acciones evidentemente provocan en Massimo un remordimiento que le lacera el alma, puesto que al comenzar la entrevista sus siguientes palabras para conmigo fueron:

“Le pido que no me juzgue tan duramente por lo que estuve a punto de hacer, debe entender como era en ese momento mi mundo.”   

La forma de ser de Massimo Scorza tal como la del  “Mundo medio”, son una parte central en los sinsabores que Valentina enfrentó al inicio de su existencia, la cual como nos ha confesado su padre, estuvo a punto de terminar abruptamente en su primer día de vida. 

“En lo que usted llama el “Mundo medio”  Massimo hizo una pausa sonriendo un poco  “Todos nacemos con un talento especial que nos hace muy diferentes a todos los visitantes que han venido desde su universo.”

Lo que Massimo ha llamado un talento especial, ha sido tratado de explicar por nuestros científicos, como un “Campo de relatividad contenida”, es decir según como un ignorante de la ciencia como yo lo ha podido entender:

Cada uno de los Tolkemitas es capaz de producir mediante la emisión de ondas de sonido, un espacio contenido “campo” en el que pueden variar la relatividad de las propias reglas físicas de su universo.

Un vago pero ilustrador ejemplo:

Mediante la mención de un hechizo –palabras mágicas- ellos pueden alterar la gravedad de un cuerpo contenido en el campo, la cual al cambiar de la del resto del mundo fuera del espacio situado dentro del campo, les permite volar, o según la intensidad de la variación, incluso pueden alterar el tiempo.

“Desde el momento en que somos gestados, el Alto Consejo de Magia y Hechicería detecta la potencialidad de la magia que habrá en cada uno de nosotros, ese momento en cierta forma marcará el resto de nuestra vida, dependiendo de la fragilidad de nuestro ser.”

Me dijo Massimo Scorza mirándome con cierto desdén en el momento en que enfatizó “fragilidad” y sus ojos se clavaron inquisitivamente en mi traje de Eternauta, mismo del cual no puedo desprenderme en este universo a riesgo de perecer en pocas horas.
Por cierto debo decir, con orgullo, que si bien nosotros no tuvimos nada que ver con el contacto entre universos,  el traje de Eternauta sí fue creado por los seres humanos, sin él sería imposible poder soportar los viajes entre el multiverso.

Después de presenciar como los primeros humanos en venir al “Mundo medio” perecieron al poco tiempo de su llegada al “Universo Andersen”, los Doctores Bonaerenses,  Héctor Germán y Francisco Solano López, crearon el medio que hace posible para nuestros frágiles cuerpos tolerar el viaje a través de universos.

“Valentina fue detectada desde el primer momento por los Concejales y con ella también su particularidad”

A pesar de lo logrado por Valentina, el tipo aún se horrorizó un poco al señalar la “particularidad” de su hija,  sin embargo no lo juzgo duramente, sé por experiencia que  aún con voluntad  los viejos hábitos tardan en morir.   

“Usted y su esposa se enteraron de la falta de magia de Valentina desde ese momento” 

Le cuestioné sacándole del letargo en el que había caído desde su última frase, entonces reviviendo en su rostro la desesperanza que el tipo debió haber sentido en ese momento, Massimo me narró el momento justo en que su vida se transformó.

“El embarazo fue perfectamente normal, Claudia y yo no podíamos imaginar nada de lo que vendría, salvo el Consejo, nadie más sabe del alcance de las capacidades mágicas que tendrá un individuo antes de nacer, de hecho incluso mucho más allá de su nacimiento puesto que solo podemos hacer hechizos hasta pasados los primeros cinco años de vida.

Sin embargo nosotros nos enteramos de la condición de Valentina desde el mismo día de su nacimiento, eso fue en el momento en el que el Alto Consejal se presentó a las puertas de nuestra casa, lo cual de por sí ya resultaba inaudito.”

“Alguno de ustedes sospechó algo en cuanto lo vio”, le cuestione interrumpiéndole.

Era imposible sospecharlo, sin embargo debo reconocer que al ver a aquel famoso hombre en el umbral de la puerta del cuarto que habíamos preparado para mi hija, detuvo de incertidumbre a mi corazón, sin embargo ingenuo de mi, esperé lo mejor.”

Los Altos Consejales son detectados desde su nacimiento y solo aquellos que tienen un talento mágico singular manifestado en muchas habilidades especiales pueden alcanzar un cargo dentro del Alto Consejo de Magia y Hechicería, por supuesto como todo padre orgulloso Massimo, pensó que la presencia del más digno miembro del Consejo, solo podía indicar que pronto Valentina sería incluida dentro de él.

Sabía  la respuesta pero quería oírla de él, así que le cuestioné: 

“Cómo reaccionó Claudia a  la noticia.” 

No la culpo, cómo más podía tomarlo ella. Para poder entender su reacción usted debería haber pasado toda su vida aquí y comprender el inconcebible horror que constituía para todo nuestro mundo una persona sin magia, sería para ustedes como una persona sin cuerpo.”

Aún había nostalgia en su voz, cuando me dijo:

“Esa fui la última vez que vi a Claudia, la mujer que amaba y la cual cesó el abrazó en el que sostenía a nuestra hija, para abandonarme, dejándonos únicamente  con la desgracia que indubitablemente se cernía sobre nosotros. 

Sin embargo no guardo ningún rencor en su contra, fue tan cobarde como en un principio lo fui yo mismo, aún ahora y con todo el reconocimiento a Valentina,  nos hemos topado un par de veces, nos hemos saludado de lejos, pero nunca más volvimos a cruzar palabra.”

Massimo se quedó perdido en su memoria, así que para traerlo de regreso no se me ocurrió más que decirle:

“Veo que le llama mucho la atención, mi traje, sus creadores lo han denominado de Eternauta.”

Mi táctica dio resultado y con falso interés el hombre me preguntó:

“¿Sabe usted cómo funciona?”

“Más allá de que me permite continuar con vida, no tengo ni puta idea de su funcionamiento, como tampoco la tengo de cómo es posible que usted y yo podamos comunicarnos sin hablar el mismo idioma.”

Le respondí, logrando ahora captar su genuina atención, esforzándose él a su vez en explicarme cómo la magia permitía la comunicación entre todos los seres del “Mundo medio” y ahora entre los visitantes de mi universo, por mi parte solo se me ocurrió decirle: 

“Menudo recurso literario sería eso para un escritor, un verdadero “Deus ex Machina” inagotable. En cuanto no se pueda explicar algo, solo me limito a decir ¡es gracias a la magia!”

El hombre rió sinceramente y yo pude regresar a lo que me interesaba, cuestionándole de inmediato:

“Que fue lo que le exigió el Consejo con respecto a su hija”

Ella era una anomalía, poseía una incapacidad de un grado nunca visto en nuestro mundo, se me explicó lo injusto que sería para ella dejarla vivir así.

Por increíble que pueda parecerle, había compasión en la mirada del Concejal y fue gracias a esa conmiseración por la que se me permitiría quedarme unos días con la niña para que fuera yo quien decidiera como poner fin a su vida.”

Por fin había logrado que Massimo soltara más la lengua y me siguiera narrando sus sentimientos con más soltura: 

“Al escucharlo usted también lo considerará totalmente absurdo, pero al momento en que escuché la sentencia que condenaba a muerte a Valentina, en lo único en que pude pensar  fue en mi hermano menor y sus tan perfectos hijos, me odié con todo mi corazón  por sentir una terrible envida por la normalidad de mis adorados sobrinos.

De pronto me encontraba ahí, viendo a mi hija acostada en su cuna, en la casa que había construido para una familia que se deshacía, pensando únicamente en el que dirían, en las burlas, el desprecio y la lástima que todos sentirían hacia el pobre Massimo, quien no había sido capaz de mantener a su lado a una esposa que todos consideraban que no merecía y quien ahora tendría que enfrentar solo el cruel destino de la deformidad de su hija.

 Me compadecí las primeras horas, después supe que tenía que tomar una resolución inmediata.

No todos los individuos tenemos la misma capacidad mágica, por ejemplo yo no puedo teletransportarme a grandes distancias como lo hacen otros, es por ello que en gran medida nuestra habilidad más grande marca el oficio al que nos dedicaremos, los que tienen la habilidad de realizar hechizos para transportar trabajan en agencias de viajes controladas por el propio Consejo.

Lo mencionó porque esa es la razón por la que a pesar de mi inmenso dolor y de no querer en ese momento tener contacto con ninguna persona en el mundo, no tuve más remedio para dar cumplimiento al plan que me había propuesto que acudir a una de esas agencias  y para sorpresa del responsable solicitarle me trasladara hasta un helado paramo en la Antártida. 

Ahí totalmente solo, en compañía únicamente de mi hija y de todo mi dolor, desgarré mi alma en gritos.

Entonces deposité a mi hija en la helada superficie de aquel lejano páramo, convencido de que lo correcto era darme la vuelta y dejarla morir, la vi y me sentí horrible, no solo por el inminente infanticidio que iba a cometer, sino por el cúmulo de sentimientos que verla me provocaba,  lo lógico es que para todo padre su hijo sea la visión más hermosa,  pero yo veía a aquella pequeña como una monstruosidad,  fue entonces que ocurrió el primer acto de la magia de Valentina.

La desvalida pequeñita de piel apiñonada y diminutos ojos marrones, rozó uno de mis dedos y fijó su atención en mí.

Ella me vio como nadie lo había hecho nunca en el transcurso de mi vida, ni siquiera Claudia o mi propia madre, en su mirada me encontré a mi mismo pero como un reflejo que se traducía en una versión muy superior de mí.

En los ojos de valentina había admiración y esperanza hacia un Massimo que aún no existía, pero que en ese momento surgió gracias a ella.”

Fue con el fin de esas palabras que Massimo estuvo a punto de quebrarse en llanto, por experiencia sabía que era el momento justo de enfriar un poco la entrevista o correría el riesgo que mi interlocutor fuera consumido por sus sentimientos y la charla se terminará, así que de inmediato le dije: 

“Discúlpeme que le cuestione esto, pero no me perdonaría sino aprovechara la ocasión ¿Cuál es la concepción que ustedes tienen de dios?”

Mi interlocutor me miró totalmente desconcertado, no porque la pregunta le hubiera parecido algo demasiado privado o de mal gusto, como lo resultaría el cuestionarle algo así a una persona que acaba de conocerse en nuestro universo, sino porque realmente él  no sabía de qué carajos era de lo que yo hablaba, entonces agregué:

“Usted ya sabe, dios, una voluntad superior, el creador, alguien que puede hacer milagros.”

Totalmente intrigado por mis palabras, el hombre ya había salido de su angustia e intrigado me preguntó:

¿Qué son los milagros?

Por mi parte no pude esperar que el no supiera eso, así que sin pensarlo mucho le respondí:

“Vamos usted sabe, hechos extraordinarios como caminar sobre el agua, curar a las personas, multiplicar la comida y otros de ese tipo.”

El padre de Valentina había salido totalmente de su angustia y totalmente intrigado me señaló:

“Aquí en lo que usted llama el “Mundo medio” esos no son hechos extraordinarios,  todos hacemos cada una de esas cosas que ha mencionado, sin embargo algo que usted ha señalado me ha desconcertado en verdad, yo pensaba que en su universo ningún ser tenía ningún talento mágico, pero usted ha hablado de este ser que puede realizarlos.”

Irónicamente, como ocurre en algunas de las mejores entrevistas, el entrevistado era ahora el que cuestionaba a su antiguo interrogador.

“Ese ser es llamado Dios o incluso dioses, sabe en mi mundo hay quien cree en varios de ellos, en lo particular yo solo creo en uno.”

Le respondí tratando de zanjar sus dudas, pero Massimo de inmediato volvió a cuestionarme:

“¿Entonces estos seres hacen magia como la que nosotros hacemos?”

Lo vi directamente a los ojos y le dije tratando de explicarme lo mejor posible:

“Si, así es, ellos hacen magia como ustedes,  pero vera no son individuos físicos con los que tengamos contacto o podamos verlos… es decir creemos en ellos… no tenemos un trato directo… es decir es una cosa de fe.”

Hice una muy incómoda pausa y añadí:

“Tal como la que usted sintió por Valentina y por cómo podía cambiar su fatal  destino, por favor hábleme de eso.”

En espera de las palabras de Massimo me sentí aliviado por salir del problema en el que me había metido y el cual en verdad me estaba incomodando, fui honesto con él al señalar que yo soy un creyente, de alguna forma el padre de Valentina entendió esto, puesto que me dio una palmadita en el hombro y entonces prosiguió con la entrevista. 

“Yo sabía que no podía apoyarme en mi familia, como usted ya lo sabe los Scorza son magos prestigiados y para ellos tal como para el Consejo la situación de Valentina sería considerada una monstruosidad, por tanto mi hija y yo nos encontrábamos totalmente solos, no había nadie en todo mi universo que comprendería el cambio que Valentina había realizado en mí.

Usted verá, yo soy el tercero de cuatro hijos, mi padre Castoro fue uno de los miembros de más alto orden en el Consejo,  todos esperaban que uno o varios de nosotros ocupáramos un puesto similar, solo lo lograron dos de nosotros Dustino y Lester.

Orazio y yo no lo conseguimos, pero él es el rector de la Universidad de más prestigio en todo el mundo.

Mis habilidades mágicas se centraban principalmente en tres aspectos: Hacer levitar objetos, incluso podía hacerme levitar a mi mismo por unos cuantos centímetros sobre el piso, producir llamas y sobre todo la sanación, esta última era la que podía augurarme un brillante destino, pero para frustración de mi padre para el momento del nacimiento de Valentina, yo ni siquiera me había acercado a ello.

Solamente era un sanador más, nada especial, tenía un pequeño consultorio a las afueras de Florencia y eso era todo.

Por si todo lo que le he dicho no fuera suficiente, yo era además  el que más había tardado en tener hijos, Dustino, Lester y Orazio eran poseedores de 3, 1 y 2, perfectos hijos respectivamente.

En cada reunión familiar Claudia y yo no solo teníamos que soportar la insoportable presión respecto hasta cuánto tiempo más esperaríamos nosotros para darle más nietos perfectos a mis padres, sino que además teníamos que tolerar el concurso de exposición de habilidades al que mis hermanos sometían a mis sobrinos.

Por supuesto a los pequeños los amaba, de eso no hay duda,  pero detestaba aquella abominable competencia a la que eran sometidos por sus progenitores y sin embargo a pesar de todo ello yo también había esperado un hijo perfecto.

Déjeme decirle una cosa, hay algo de verdad cuando los que estamos esperando en convertirnos en padres, decimos que no nos importa el género de nuestro hijo, sino que este nazca sano.

Por supuesto que todos nos decantamos por cierto género, todos quisiéramos en alguna medida que nuestros hijos siguieran nuestros pasos, pero sobre todo aspiramos a esa normalidad que les haga llevar una vida totalmente llevadera.

Para cuando Claudia y yo anunciamos a la familia el próximo nacimiento de Valentina, la noticia fue opacada por un nuevo triunfo de Rocco el hijo mayor de Dustino,  quien había conseguido ser la persona más joven en la historia en lograr la admisión a la Universidad de Magia Aplicada de Cambridge.

Entonces ahí estaba yo, entre la nieve con mi pequeña en brazos, el mediocre Massimo, aquel que siempre había deseado ser singular, ahora añoraba una normalidad que no volvería jamás.

Massimo hizo una pausa, para tomar un poco de agua y aclarar su garganta, lapso de tiempo que yo aproveché para preguntar:  

¿En qué consiste la Dogmatica Guardia Imperial, cuáles son sus alcances? 

El padre de Valentina dio dos sorbos más a su bebida y me dijo:  

“Sabrá usted  Mr. Woodward que la historia de su planeta es muy parecida a la del nuestro, o al menos eso me han dicho, por supuesto con algunas variaciones.

Nosotros también tuvimos guerras mundiales, la más cruenta fue la tercera en la que los vencidos invocaron magia prohibida, afortunadamente para todos el General Erwin Rommel se rebeló y peleó al lado de las fuerzas aliadas.

Con la victoria se sabía que tenía que instituirse un nuevo gobierno que permitiera a nuestro mundo trabajar unido, así se estableció un nuevo orden con el Consejo de Magia y Hechicería al mando y su brazo ejecutor la Dogmatica Guardia Imperial a su lado para hacer cumplir sus dictámenes. 

La Guardia es el único ejército permitido en el mundo, como le dije es el brazo armado del Consejo,  con su plena  autorización para usar la magia con fuerza mortal.”

Massimo terminó de beber todo el contenido del vaso y sin esperar alguna pregunta de mi parte, prosiguió justo en donde antes se había quedado: 

“El Alto Concejal me había dejado partir con Valentina, como un acto de misericordia y de respeto hacia  la familia Scorza, pero solamente para que pudiera despedirme de ella y acabará con su vida, sin embargo para ese entonces sentía tal fuerza en mi interior que incluso me haría enfrentarme a la propia Guardia. 

Por supuesto sabía que si lo hacíamos mi hija y yo seríamos unos prófugos, unos parias, pero estaríamos juntos,  entonces volando por primera vez, partí de la Antártida, sabedor que tendría que cambiar de residencia frecuentemente.

Durante seis meses de fuga, Valentina nunca tuvo un sitio al que pudiera llamar hogar, más que mis brazos, cada dos días nos mudábamos a otro sitio, buscábamos casas vacías en las que pudiéramos encontrar refugio.

Me convertí en ladrón para alimentar a mi pequeña, a pesar de la desesperación y el miedo, había cierta felicidad en la única posibilidad que teníamos de estar juntos, dudo que Valentina tenga memorias de eso.

Entonces llego el día en que fuimos encontrados, un ogro sabueso de la guardia me siguió y descubrió el sitio en el que mi hija se encontraba, para cuando me di cuenta ya estábamos rodeados por una decena de miembros de elite de la Guardia, los Casacas Rojas.

Para cualquiera que me hubiera conocido hubiera sido inconcebible pensar que podría darles una digna batalla a aquellos entrenados y mortales magos, sin embargo lo hice, fue una batalla memorable, uno de los Casacas Rojas  el cual incluso sigue siendo mi amigo hasta el día de hoy,  me confió posteriormente que jamás habían enfrentado a alguien que peleara con la fiereza que yo lo hice, yo le he dicho que quizá porque jamás habían enfrentado a alguien que tuviera mis motivos para pelear.

Pelee como el mejor soldado, pero incluso el mejor hubiera caído ante aquel batallón de elite, Valentina y yo fuimos aprehendidos y llevados ante el Alto Consejo, mi hija hubiera estado condenada de no ser porque  en esos momentos yo ya no era ningún ingenuo, sabía que no podíamos huir por siempre y que llegaría el momento en que seriamos cazados así que en esos seis meses había trazado un plan  para cuando la hora llegara. 

Parado ante casi la totalidad de los máximos miembros del Consejo, alejado de mi hija, me jugué lo último que tenía.

¿No tuvo miedo en ese momento? Le cuestioné.

“Por supuesto que lo tuve, no imagino a alguien que no lo tuviera en una situación así, pero créame, al escucharme fueron ellos quienes tuvieron más miedo de mis palabras.” 

¿Tan grave fue lo que les dijo? Le señalé  con genuina sorpresa, a lo que me respondió:

“En nuestro exilio, fui contactando a los más prestigiados y honorables de sus colegas en mi mundo.”

Sonriendo no pude evitar interrumpirle para decirle:

“Vaya me alegra saber que los periodistas somos útiles en cualquier universo.”

Ambos reímos y después el continuó con su relato: 

“Necesitaba más de su honestidad que de su prestigio, puesto que les estaba dando la noticia más grande de la historia, con la condición de nunca revelarla, por supuesto claro, a menos que el Consejo no accediera a mi solicitud.

Hubo varios de ellos que no aceptaron, pero me bastó con los que se conformaron con saber para sí mismos, lo que aparentemente nadie sabría jamás, ahora por supuesto como usted sabe la historia de Valentina es del dominio público.”

Río mientras le digo:

“Por supuesto, la mujer más famosa del multiverso.”

Massimo se puso un poco serio y me dijo: 

“Claro está que ella nunca deseo que fuera así, pero en fin, eso ya podrá preguntárselo a otros personas que tuvieron contacto directo con ella en los años posteriores, lo que yo puedo decirle es que el Consejo aceptó, muy a disgusto pero aceptó.

Era inconcebible para ellos que se supiera la discapacidad de Valentina, consideraban que la noticia podía colapsar a nuestra sociedad.” 

Yo de antemano conocía que él le había propuesto al Consejo mantener a Valentina durante cinco años con él, a cambio de no revelar su condición, por lo que le cuestioné:

¿Qué ganaba usted con ello, a pesar de todo perdería irremediablemente a su hija al cabo de cinco años?   

Con una enorme sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro, Massimo me respondió henchido de orgullo:

“Quise regalarle a mi hija lo único que nunca tendría de nueva cuenta, la normalidad.

Como le dije manifestamos nuestra magia después de los cinco años, mientras tanto cursamos la educación básica, mi niña estaría conmigo todo ese tiempo, al lado de su padre viviendo una vida normal, al cabo de ese tiempo yo tendría que marcharme y dejarla bajo la tutela del Consejo.

¿Cuál era la ventaja en eso para ellos? Le cuestioné dudando de las intenciones del Consejo de Magia y Hechicería, a lo que él me respondió:

“Por supuesto estudiarla, evitar que su condición se volviera a repetir y mientras tanto ocultarla al mundo.”

No se pueden permitir simpatías en este trabajo, así que le disparé lo que pensé:

“Usted la entregó para ser una rata de laboratorio.”

Para mi sorpresa, Massimo Scorza sonrió y me dijo: 

“Ya me han insultado antes con esa acusación, sin embargo hace tiempo que dejó de ofenderme, hice lo mejor para ella, le hice recorrer el único camino que le permitiría seguir con vida, como le dije no soy un ingenuo, no había opción de huir por siempre, al menos no la había hasta ese mismo día en que la entregué y me despedí de ella para jamás volver a verla.”

Me lo habían comentado antes, pero yo dudaba de tal coincidencia, así que le cuestioné:

“Entonces es cierto, ese mismo fue el día del anuncio.”

El padre de Valentina sonrió y me dijo: 

“Puede usted creer tan cruel coincidencia, el mismo día de verano que me separé de lo que más he amado, fue el día de mayor orgullo para mi familia, el que será recordado por toda la historia cómo en el que se anunció que Rocco Scorza había demostrado que era posible viajar por el multiverso.

Aún que eso lo costó la vida.

Así que ese mismo trágico día, mi hermano y yo perdimos a nuestros hijos, puesto que yo tampoco volví a ver a Valentina nunca más.”


El hombre terminó rompiendo en llanto, se levantó y depositó una vieja hoja de papel en mi mano y con eso marcó el fin de la entrevista y con ella la única oportunidad de conocer a viva voz las impresiones del único de los Scorza que había visto a Valentina con vida.  




Para Valentina.

Soy el hombre que estuvo a punto de abandonarte en medio de la nieve para provocar tu muerte y soy el mismo que finalmente años después te abandonó, pero a pesar de lo que pienses, debes saber querida hija que las dos cosas las hice por amor.
Es cierto que en la primera de ellas también hubo mucho miedo de mi parte, pero en ese entonces no habías cambiado mi vida, en ese entonces no habías hecho de mi el hombre que ahora soy.
Quería protegerte, evitándote todo el dolor que yo imaginaba vendría en tu vida por ser diferente, deseaba con mis actos lograr que nunca sufrieras por ser quien eres, sin embargo en el momento en que tu pequeña manita me rozó y pude verme en tus ojos, mi vida cambio gracias a ti.
Gracias mi amor, muchas gracias por el regalo que en ese momento me diste, en tus ojos había inocencia, había esperanza y una imagen diferente de mi.
Me viste como lo más grande, como tu héroe, como a tu padre y en esos  momentos yo deseé ser todo lo que tú viste en mí. 
Parecen solo palabras contadas a mi hija que hoy cumple dieciocho años, pero intento decirte como esa mirada me transformó, como a partir de ese momento he vivido mi vida con la hermosa carga de seguir siendo tu orgullo y tu inspiración y mi vida ha valido totalmente la pena por ello.



Te ama tú papá.


 Las imagenes corresponden a Zatanna personaje heroíco de DC comics, quien es miembro de la Justice League al lado Batman, Superman y la Mujer Maravilla.


5 comentarios:

  1. Gracias por compartir tan fantástica historia, llena de Amor!

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    1. Muchas gracias a ti por el regalo de tu tiempo, saludos y bendiciones.

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  2. Gracias por compartir tan fantástica historia, llena de Amor!

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  3. A mí me hubiera gustado ser el periodista que hace la entrevista... y escribe la nota.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Curiosamente el personaje del periodista no iba a existir en un inicio, había planeado originalmente el capítulo como una sesión entre el padre de Valentina y su psicologa, sin embargo esa parte no acababa de convencerme del todo para abordar algunos temas. Saludos

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