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Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encuentra a la venta en librerías de México y en todo el mundo mediante Paypal en compra directa aquí en el blog.

jueves, 18 de febrero de 2016

La Genti de Muerti, un mito de Extremadura.






Muchas gracias por estar visitando nuevamente este espacio que existe gracias a todos los que me hacen el favor de regalarme unos minutos de su valioso tiempo para leer mis narraciones.

Hoy toca el turno de abordar nuevamente un mito ibérico, en este caso específicamente de la zona de Extremadura.

Extremadura  es una comunidad autónoma, ubicada en la zona suroeste de España. 

Está compuesta por las dos provincias más extensas de España: Cáceres y Badajoz. Su capital es Mérida.

La zona de Extramadura, conocida como las Hurdes se encuentra al extremo norte de la provincia de Cáceres, dicha localidad en la antigüedad era un territorio inhóspito y alejado de otras localidades en el cual su gente estaba acostumbrada al arduo trabajo que implica el abastecerse de lo necesario por si solos. 



En dicha zona nació una sombría leyenda que en el fondo es muy parecida a otros mitos de otras latitudes del planeta relacionados con el temor natural que la mayoría le tenemos a enfrentar lo desconocido que implica el proceso de la muerte.

Por ejemplo en la zona de la costa de Chiapas, México de la que yo soy originario, nos contaban los ancianos que en las noches se paseaba por las calles un carretonero en compañía de un caballo negro con mirada de fuego que se llevaba  las almas de las personas que acaban de morir, sin embargo si en su trayecto se encontraban con un niño que aún no se había dormido para la medianoche, se lo llevarían también a él para que les hiciera compañía por toda la eternidad, sobra decir que incluso los más valientes decidíamos mejor dormirnos y no averiguar la veracidad de la leyenda del carretonero.  

Volviendo a Hurdes, ahí nació el mito del Corteju de Genti de Muerti o Cortejo de Gente de Muerte, narración en la que los abuelos cuentan de la aparición de dos espectrales jinetes, un hombre y una mujer, ambos ya entrados en años, que van montados en el mismo caballo, van vestidos con un  largo faldón que les tapa la totalidad de las piernas, así como de una capucha y una capa que oculta su pálido rostro y sus ojos totalmente blancos, por lo único que es visible de sus cuerpos son sus huesudas manos, como en la narración de mi tierra, aquí también la Genti de Muerti llega a la tierra para recoger las almas de los recién fallecidos, para después marcharse con ellos a todo galope  de la misma forma misteriosa como aparecieron. 

Cuando un desafortunado llega a encontrarlos y se atreve a preguntarles quienes son, ellos se descubren para horrorizarlo dejando visible su aterrador rostro y su mirada  vacía y le responden: 

Somos Genti di Muerti”, para después desaparecer dejando tras de sí tan sólo un pútrido olor a sepulcro.

En el universo de Para decir adiós, he incluido el mito de la Genti de Muerti, teniendo una pequeña participación en la canción del Fénix, continuación de Las dos Princesas y una enorme participación en El Tercer Reino,  desenlace  de la obra. 

A diferencia del mito de origen, los he transformado en los seres que acompañan a los Elfos y las Hadas al olvido, después de que otro ser mágico ha extinguido su vida.

También les he dotado de otro terrorífico compañero el Cath Palug.

Les comparto unos cuantos párrafos  de la Canción del Fenix,  en el que se les menciona: 



“Sobre el lomo del esplendido equino venían montados unos mellizos, cuya visión dejó al monarca con la sangre completamente helada, pues desde el término de la guerra de “La Noche más larga” nadie había visto más a aquellos hermanos en el Reino Etéreo.

Ellos eran la Genti de Muerti, y auguraban el peor de los destinos para aquellos pacíficos seres que los contemplaban aterrorizados. 

Se trataba de dos espectrales jinetes, llamados solamente Él y Ella.

Ella se encontraba viendo hacia el frente y Él hacia la retaguardia, venían ataviados compartiendo un único largo faldón de color negro que les mantenía totalmente unidos los cuerpos, aquel ropaje era ceñido por un cinturón acerado con inscripciones en un lenguaje diferente a cualquiera que fuera usado por algún otra criatura del Reino Etéreo, el faldón les cubría la totalidad de las extremidades inferiores, cada uno de aquellos estremecedores seres vestían capuchas, las cuales también eran de color negro y con la luz de las lunas brillaban con un rojizo resplandor.

La obscuridad que se había ido apoderando del lago en aquella afligida noche no evitaba que fueran visibles sus pálidas faces y sus terroríficos ojos de color  totalmente azul que brillaban intensamente.

Mientras sus  aterrorizados espectadores ya no podían emitir ni siquiera el más leve de los susurros,  aquel enorme caballo blanco, al encontrarse de frente a la multitud de Hadas y Elfos, reparó relinchando con potente sonoridad, en respuesta a aquel bramido, como si el mismo hubiera consistido en una orden,  el Cath Palug se alejó de las piernas de Älvor para caminar también sobre las cristalinas aguas del lago hasta encontrarse con la Genti de Muerti, subiendo entonces cariñosamente al regazo de Ella, la cual posó sus lívidas manos sobre el lomo del negro animal.”

4 comentarios:

  1. Estupenda historia, que aún siendo de mi país, no la savia.Toda en su totalidad me a encantado. Gracias por compartirla.Un saludo!

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  2. Me da gusto que te haya agradado, cuidate, saludos desde Chiapas, México.

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  3. Las Hurdes es el paisaje olvidado, refugio espiritual desde hace siglos de ascetas, ermitaños, hadas y lobos. Paisaje extraordinario. En las Hurdes se viaja al tiempo pasado, pero no viajes de noche, por que entre la niebla te esperan las animas benditas, almas del purgatorio....yo doy fé que existen..las he visto!! 😱
    https://m.youtube.com/watch?v=uwgvTORL_r4

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    1. Gracias por visitar el blog, buscaré fotos de Las Hurdes. Saludos afectuosos

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