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Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encuentra a la venta en librerías de México y en todo el mundo mediante Paypal en compra directa aquí en el blog.

lunes, 4 de abril de 2016

Discúlpame autor puesto que he pecado. La piratería





Buen día, les deseo una excelente semana a todos los que me hacen el inmenso favor de obsequiarme unos minutos de su tiempo para dedicarlos a mis narraciones y visitar el blog de mi novela, Para decir adiós: Las dos Princesas.

A pesar de que siempre ha sido un motivo de burla y juego en mi familia, yo siempre les he dicho que tengo claros recuerdos de acontecimientos ocurridos desde que tenía dos años de edad.

El primer recuerdo, es uno en realidad muy hermoso para mí y  el cual atesoro sobremanera: Mi madre me bañaba con agua tibia pegando mi cuerpo al suyo y posteriormente me vestía con un piyama a rayas blanco y rojo, la camisa tenía una ilustración de un gato, el cual era de otro material diferente a la tela y en mi imaginación infantil hacia que el gato maullara, en ese entonces yo tenía dos años.

No hay fotos de ello, por lo cual evidentemente es un recuerdo. De la misma época, recuerdo viajar en auto con mi padre, yo iba en la parte de atrás comiendo galletas y el venía escuchando un casete de Billy Joel, la canción era “It’s still Rock and Roll to me”. 

Finalmente de esas mismas fechas tengo un tercer y claro recuerdo, estar sentado en el cine al lado de mi padre, observando el final de Star Wars, lo único que recuerdo de esa vez, es el final, cuando entregan las medallas a Luke, Leia, Han Solo y compañía, desde ese momento he tenido un intenso romance con el cine.

A parte de su familia, recuerdo tres grandes pasiones en mi padre, la música, el futbol Americano y el cine, heredándome las dos últimas. 

En la época del auge del VHS,  cada fin de semana, puntualmente  mi familia asistía al cine, además de la visita a ver el estreno de la semana, llegamos a rentar hasta nueve películas por fin de semana, las cuales veíamos en su totalidad.



De tal forma, a las diez años, ya había visto películas como Casablanca, el Padrino I y II, Lo que el viento se llevo y otros grandes clásicos.

Nunca he dejado de amar al séptimo arte, por lo cual he tratado de ir haciendo una colección de mis películas favoritas.

La pasión transmitida por mi padre, mis hermanos y yo se la hemos heredado ahora a nuestros hijos, el principal pasatiempo de mis pequeños de tres y cinco años, es pasar la tarde viendo una película.

En México la tienda más grande de renta de películas, Blockbuster luego convertida a The B-store, terminó por anunciar este fin de semana su cierre de operaciones, motivo por el cual remato sus productos.

Al haber adquirido algunas películas sin su respectiva caja, mi familia y yo acudimos este fin de semana a hacernos de los estuches respectivos a un sitio de puestos en los que se venden productos piratas.





En México, imagino que también en otros lugares de Latinoamérica e incluso en España, se llama a los productos efectuados sin el pago de los correspondientes derechos y licencias, artículos “piratas”, hago la aclaración por si en otros lugares se les conoce de forma diferente.

Estando en dicho lugar mi pequeño hijo me pidió que le comprara la película pirata del episodio VII, yo me negué argumentándole que la imagen no era la idónea, pero él siguió insistiendo, motivo por el cual le dije que lo hablaríamos llegando a nuestro vehículo, no quería charlar del tema enfrente de los dueños del puesto.

Ya encontrándome en familia, le expuse a mi hijo mis razones para negarme a comprar piratería.

Ahora soy un autor que pronto tendrá a la venta una obra hecha con sacrificio, entregando tiempo, anhelos y depositando en ella también ahorros para verla cristalizada, todo ellos me ha hecho tener respecto a la piratería una concepción totalmente distinta, dándome cuenta de todo lo malo que hay en ella y como perjudica realmente al artista.

No pretendo darme golpes de pecho, ni arrojar la primera piedra, por supuesto que en alguna ocasión he llegado a adquirir productos piratas, sobre todo por el bajo costo, la mayoría de esas veces no medité en el daño que se le hace al autor.

No compró películas piratas porque no me gusta la calidad de las mismas, pero he descargado música y comics y también he adquirido programas de computadora  y juegos para consolas.

Ahora que soy padre, quiero dar el ejemplo a mis hijos de una conducta correcta, por lo que de todos aquellos productos que puedo adquirir pagando los derechos y regalías al autor, lo haré.

Que queda excluido: películas o comics que ya no se venden o es imposible conseguir en México o internacionalmente con subtítulos en español.  

La piratería daña al autor y estoy consciente que no se trata de un problema de dinero sino de moral.

En los citados puestos, he visto a Notarios Públicos y médicos comprando películas piratas cuando tienen los medios suficientes para adquirir los productos originales, incluso en esta ocasión vi a una persona descender de una SUV BMW para comprar, es obvio que dicha persona no puede argumentar falta de recursos económicos.

Desgraciadamente creo que algunos en las nuevas generaciones incurren en el “Merezco todo”, he visto argumentos en los que se justifica adquirir libros piratas (mediante descarga de PDF) señalando lo caros que están los libros y diciendo “la cultura no debe ser solo para los ricos” “la cultura es también del pueblo”.

No concuerdo con dichos comentarios puesto que hay suficientes libros que ya son del dominio público como para poder descargarlos legalmente sin dañar al autor, por ejemplo, todas las obras clásicas, por supuesto en ellos no están incluidos los libros de moda, los cuales deberían ser adquiridos legalmente.



Es cierto que los libros tienen un precio muy alto, pero esto también obedece a que al no tener una venta masiva, las editoriales tienen que cubrir gastos y expectativas de ganancias dividiéndolo entre los pocos ejemplares que venderán.

Si más personas compráramos el libro en vez de descargarlo seguramente los costos bajarían.

Me gustaría escuchar su opinión al respecto. Saludos.  

1 comentario:

  1. Tema complejo en el que como bien dices la manera de cambiar esta conducta o eliminarla es educando a las nuevas generaciones. Por cierto un tema que siempre me genero duda en relación con la tienda que mencionas y otros videoclubes es sobre la renta-venta de seminuevos en videojuegos. Esto es legal?? se pide permiso para esto?? bueno lo menciono por que hace unos años cuando la nueva generación de consolas estaba por aparecer (xbox one y play4) se decía que los juegos solo servirían para ser usados en una consola o máximo dos y que esto era para combatir precisamente esta practica, en fin dudas que uno tiene en la cabeza. saludos

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