Bienvenidos.

Este es un espacio creado para tener interacción con todas aquellas personas que se interesen en la novela Para decir adiós: Las dos Princesas, publicada por Editorial Endira, la cual se encuentra a la venta en librerías de México y en todo el mundo mediante Paypal en compra directa aquí en el blog.

miércoles, 20 de julio de 2016

Poderes y responsabilidades. Gracias por las 30000 visitas






Millones de gracias por cada una de sus visitas, es solo por ellas que hoy este blog de mi novela Para decir adiós: Las dos Princesas ha superado las 30,000 visitas.

La emoción por tal acontecimiento es para mí muy grande, tal como cuando descubrí que llevaba 10 visitas o cuando observe que lograba llegar a las 100.

A inicios de este año tras tres meses de publicaciones apenas rondaba las 2500 visitas pero para mí eso era un logro impresionante pues constituía que en ese mismo número de ocasiones personas que ni siquiera conocía y algunas de lugares muy lejanos se habían interesado por mis letras.



¡Combustible puro para hacer funcionar el motor de los sueños!
Muchas gracias a cada uno de los propietarios, moderadores y miembros de las comunidades de G+ en las que se me recibe diariamente, sin cada uno de ellos esto no sería posible y mis escritos se quedarían únicamente en la soledad de mi computadora.

En repetidas ocasiones les he platicado sobre mi irrefrenable pasión por los cómics, ellos fueron los que abrieron los puertas para mi a las letras, a la fantasía, a la ciencia ficción, me enseñaron la materia de la que se construyen los sueños y crearon otro nexo indivisible entre mi padre y yo.

El primer ejemplar que tuve en mis manos, sino mal recuerdo, fue el número en el spiderman enfrentaba por primera vez a Elektro y esa magia de los trazos de Ditko y las narraciones de Stan Lee me capturaron para siempre.



Esta publicación del día de hoy, tan especial para mí por constituir una celebración, está dedicada como un agradecimiento a los señores Stan Lee, Steve Ditko y  John Romita y sobre todo al mito que crearon y que constituyó su más grande creación, Spiderman.

Por supuesto que estoy más que consciente que ninguno de ellos leerá este agradecimiento, pero acaso eso importa cuando se trata de agradecer.

El hombre araña es mi personaje favorito de cuantos hay en el imaginario de los cómics y la fantasía y constituyó un parte aguas para las historietas al presentar por primera vez a un héroe juvenil que no necesitaba de la presencia de un adulto para encabezar un cómic.

A diferencia de los tres grandes de DC, Spiderman vivía en un lugar real, Nueva York, y en las viñetas se representaban muchos de sus icónicos edificios, como el Empire State, las extintas Torres gemelas, el puente de Brooklyn o la Chrysler Tower, todas ellas edificaciones a las que incluso los que no vivimos en Estados Unidos podemos aspirar a llegar a conocer algún día, a diferencia de cualquier edificio de Metrópolis o Gotham city.

Sin embargo lo más importante para lograr esa conexión con el personaje más allá incluso de poder situarnos físicamente en el territorio de sus batallas, lo eran los problemas que Spidey tenía que enfrentar diariamente, el tenía que cuidar a un familiar enfermo, hacer tareas y exámenes en la escuela,  trabajar para pagar la renta y vivir al día, enfrentar a un jefe déspota y soportar que frecuentemente le rompieran el corazón, todos ellos problemas con los que cualquier niño o adolescente  podría identificarse sin ser una persona excepcional.

Spiderman conectó con millones de jóvenes lectores porque les daba una imagen conocida con la cual era posible reflejar nuestros sueños, preocupaciones y esperanzas.

En México durante las difícil década de los ochentas, la historieta de Spiderman fue la única que fue publicada ininterrumpidamente, venciendo el popular héroe de esta forma a otro problema real, la cruel crisis económica.



Gracias a sus autores y al arácnido, yo conté con una inspiración para aprender a leer, para aprender a dibujar y más tarde para contar mis propias narraciones.

El niño que era allá por 1981 y el hombre que soy hoy les están eternamente agradecidos.


¡GRACIAS SPIDEY! 

2 comentarios:

  1. Veo que tu niño está feliz lo cual es digno de un brindis: al enamorado del los cómics ¡Salud!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias amiga, ese niño está mas que feliz ahora que con dos cómplices de vida, como lo son mis hijos, vuelvo a vivir la niñez en todo su esplendor.

      Eliminar